9 de enero de 2026

HOMBRES, ANTICONCEPCIÓN Y ESPERA: LA LARGA CARRERA HACIA LA PÍLDORA MASCULINA

 Victoria Álvarez Méndez, Lucía García Inclán y Nuria Pérez García

5 Métodos anticonceptivos para hombres - Tua Saúde

                                                                                                    Imagen: TuaSaude

Durante décadas hemos asumido que la anticoncepción es, básicamente, un asunto femenino. No porque así lo diga la biología, sino porque así se ha organizado la sociedad y el sistema sanitario. Sin embargo, los avances científicos de los últimos años están dejando cada vez más claro que esta distribución desigual no es inevitable, ni desde el punto de vista médico ni desde el tecnológico.

La salud sexual y reproductiva no se limita a evitar embarazos. Según la definición aceptada internacionalmente, implica un estado de bienestar físico, mental y social en todo lo relacionado con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos. En ese marco, la atención en salud sexual y reproductiva incluye métodos, servicios y estrategias que permitan a las personas decidir de forma libre, informada y segura si quieren tener hijos y cuándo hacerlo (1). Y, sin embargo, los números revelan una paradoja preocupante.

Entre el 40 y el 50 % de los embarazos en el mundo no son planificados, una cifra que se mantiene elevada a pesar de la amplia disponibilidad de métodos anticonceptivos. El uso de anticonceptivos es, con diferencia, la estrategia más eficaz para reducir este riesgo. Pero su distribución no es equitativa: aproximadamente el 70 % del uso de métodos anticonceptivos recae en mujeres, mientras que los hombres apenas representan el 30 %, principalmente mediante el preservativo o la vasectomía (2).

Esto no es solo una cuestión de hábitos. Muchas mujeres no pueden utilizar anticonceptivos hormonales debido a efectos adversos o contraindicaciones médicas. Aun así, la alternativa rara vez pasa por que sus parejas masculinas asuman un papel más activo, porque simplemente no existen suficientes opciones para ellos.

Lo que los hombres tienen hoy (y lo que no)

Los métodos anticonceptivos masculinos disponibles actualmente actúan de forma relativamente simple. El preservativo funciona como una barrera física que impide el paso de los espermatozoides. La vasectomía, por su parte, bloquea quirúrgicamente su transporte desde los testículos y ofrece una eficacia muy elevada, aunque con una reversibilidad limitada.

Ninguno de estos métodos interviene directamente en la producción de espermatozoides, un proceso continuo y altamente regulado que ocurre a diario. Precisamente por eso, desde hace décadas la investigación científica intenta ir más allá.

La píldora masculina: funciona, pero incomoda

Los anticonceptivos hormonales masculinos no actúan directamente sobre el esperma, sino sobre el eje hipotálamo-hipófisis-gonadal, el sistema que conecta cerebro y testículos y regula la producción de testosterona y espermatozoides. Al modular de forma controlada este eje hormonal, se reduce la espermatogénesis hasta niveles incompatibles con la fecundación, de manera reversible. En investigación anticonceptiva no basta con “reducir” la fertilidad: se considera que un método es eficaz cuando logra disminuir la concentración de espermatozoides por debajo de un umbral —conocido como nivel anticonceptivo— a partir del cual la probabilidad de embarazo es mínima y comparable a la de otros métodos hormonales. Mediante la administración de testosterona, sola o combinada con progestágenos, en gel o en píldoras, se reduce la producción de espermatozoides hasta niveles tan bajos que el embarazo resulta extremadamente improbable.

Los ensayos clínicos han demostrado que estas combinaciones son eficaces y reversibles. Por ejemplo, un gel transdérmico de testosterona y acetato de segesterona logró reducir la concentración espermática a niveles anticonceptivos en el 86 % de los participantes en pocas semanas. Estudios previos no registraron embarazos durante cientos de meses de seguimiento (3).

Entonces, ¿por qué no están ya en el mercado?

La respuesta está en los efectos secundarios: aumento de peso, acné, cambios en el perfil lipídico o alteraciones del estado de ánimo. Efectos muy similares a los que llevan décadas asumiendo millones de mujeres, pero que en el caso masculino han generado mayor reticencia regulatoria y socia (4), de tal manera que hoy en día no existe en nuestras farmacias ninguna “píldora hormonal milagrosa” para el género masculino, pues no hay ninguna aprobada.

La nueva frontera: anticoncepción masculina sin hormonas

En los últimos años, el foco de la investigación se ha desplazado hacia métodos anticonceptivos masculinos no hormonales que, a diferencia de los enfoques clásicos, interfieren directamente con la función del espermatozoide ya formado. De este modo se ataca la función, no la producción. El objetivo es evitar efectos sistémicos y hormonales, al tiempo que se desarrollan opciones más específicas, mejor toleradas y potencialmente más aceptables desde el punto de vista social.

Uno de los ejemplos más prometedores es YCT-529, una molécula que bloquea una vía esencial para la producción de espermatozoides relacionada con la vitamina A y de la que se ha oído hablar bastante en los últimos meses debido a su éxito en la primera fase de experimentación. En estudios en animales redujo la fertilidad hasta en un 99 %, con recuperación completa tras suspender el tratamiento, y sin alterar testosterona, FSH o LH, ni tampoco la función sexual. Actualmente se encuentra en ensayos clínicos en humanos (5).

Una de las dianas más prometedoras es la adenylyl ciclasa soluble (sAC), una enzima altamente expresada en los espermatozoides y activada por señales como el bicarbonato y el calcio. Su función es producir AMP cíclico, una molécula esencial para que el espermatozoide adquiera motilidad, complete la capacitación en el tracto femenino y lleve a cabo la reacción acrosómica necesaria para fecundar el óvulo. La inhibición temporal de la sAC permite una anticoncepción masculina “a demanda”: durante unas horas, el esperma permanece presente pero funcionalmente inactivo, y la fertilidad se recupera rápidamente al desaparecer el fármaco (6).

También se están desarrollando dispositivos intravasales, como ADAM™ o RISUG/Vasalgel, que bloquean el paso de los espermatozoides mediante geles o hidrogeles inyectados en los conductos deferentes. Actúan como una especie de “DIU masculino” durante un tiempo de entorno a los dos años con una posible recuperación total de la recuperación de la fertilidad. Estos métodos podrían ofrecer una eficacia cercana a la vasectomía, con la ventaja potencial de la reversibilidad (7).

¿Y la seguridad? La gran línea roja

Como ocurre con cualquier anticonceptivo, la seguridad es clave, especialmente cuando se administra a personas sanas. Hasta ahora, los anticonceptivos hormonales masculinos no han mostrado efectos graves a largo plazo sobre próstata, hueso o función sexual, aunque se reconoce la necesidad de seguimientos más prolongados (8) con un gran numero de individuos.

Los métodos no hormonales podrían ser incluso más ventajosos, ya que suelen asociarse con menos efectos secundarios. Aun así, todavía es necesario comprobar que sean seguros a largo plazo en humanos, algo lógico desde el punto de vista científico. Lo que genera más debate es que esta prudencia haya sido, históricamente, mucho mayor cuando se trata de anticoncepción masculina que cuando las usuarias han sido mujeres.

Más allá de la ciencia: una cuestión cultural

La llegada de anticonceptivos masculinos eficaces obliga a mirar más allá del laboratorio y a cuestionar cómo se ha repartido históricamente la responsabilidad reproductiva. Durante décadas, prevenir el embarazo se ha entendido casi como una obligación femenina, integrada de forma silenciosa en la vida cotidiana y asumida como parte del coste inevitable de la sexualidad. Esta normalización ha hecho que los riesgos, las incomodidades y las decisiones asociadas a la anticoncepción recaigan mayoritariamente sobre las mujeres.

La eficacia de los métodos anticonceptivos, tanto en mujeres como en hombres, suele medirse con el índice de Pearl. Este indicador calcula cuántos embarazos se producen por cada 100 personas que usan un método durante un año, y se complementa con las tasas de fallo en condiciones de uso perfecto y de uso habitual. En el caso de los anticonceptivos hormonales masculinos, especialmente los que combinan testosterona y progestágenos, los estudios han mostrado resultados consistentes. Estos tratamientos logran reducir de forma notable la producción de espermatozoides, hasta niveles muy bajos, lo que se traduce en un riesgo anual de embarazo cercano al 1 %. 

La evidencia sugiere que la eficacia biológica de muchos anticonceptivos masculinos en desarrollo es comparable a la de los métodos femeninos (8). La escasa presencia de métodos masculinos no responde solo a límites científicos, sino también a factores sociales, regulatorios y culturales. Persisten dudas sobre su aceptación, tanto por parte de los hombres, poco habituados a medicalizar su fertilidad, como de las mujeres, que en muchos casos desconfían de delegar una responsabilidad que tradicionalmente han tenido que asumir en solitario. Así, la anticoncepción se convierte también en una cuestión de confianza, negociación y poder dentro de las relaciones de pareja.

Aun así, la idea de que el coste físico y emocional de evitar un embarazo es un “peaje femenino” empieza a resquebrajarse. Cada vez más voces cuestionan por qué esta carga ha sido tan desigual y si realmente tiene sentido mantener ese reparto en un contexto social que aspira a relaciones más igualitarias.

Un punto de inflexión inevitable

La anticoncepción masculina ya no es una idea futurista. Gracias a los avances en biología, farmacología y biotecnología, hoy se trata de un campo en pleno desarrollo(9). La anticoncepción masculina ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en un campo en plena ebullición. Los avances científicos han demostrado que ampliar las opciones disponibles es técnicamente posible; el verdadero reto ahora es social.

Incorporar a los hombres de forma activa en la planificación reproductiva no solo permitiría decidir mejor cuándo y cómo tener hijos, sino que también transformaría la manera en que se comparte la responsabilidad sexual.

Este cambio tendría implicaciones que van más allá del ámbito individual: afectaría a la salud pública, a las políticas de igualdad y a la autonomía reproductiva de las personas. La ciencia ha abierto la puerta; lo que queda por ver es si la sociedad está dispuesta a cruzarla y a aceptar que la anticoncepción deje de ser, casi siempre, una carga asumida por las mujeres.

Bibliografía

  1. Kidula N, Nguyen BT, Habib N, Kiarie J. The impact of male contraception on global sexual and reproductive health and rights. Contraception. 2025;145:110811. Disponible en: https://www.contraceptionjournal.org/action/showFullText?pii=S0010782425000022

  2. Amory JK. Male contraception. Seminars in Reproductive Medicine. 2023;41(6):279–286. Disponible en: http://www.thieme-connect.de/products/ejournals/html/10.1055/s-0043-177775

  3. Roth MY. Male hormonal contraception. Virtual Mentor. 2012;14(2):126–132.

  4. Asociación Médica Argentina de Anticoncepción. Anticoncepción masculina [Internet]. 2022 [citado 9 ene 2026]. Disponible en: https://www.amada.org.ar/index.php/numero-actual/67-revista/revista-n1-2022/525-anticoncepcion-masculina

  5. Mannowetz N, McCallum SW, Sidhu S, Mena KH, Ruby EP, Castro-Santamaria R, et al. Safety and pharmacokinetics of the non-hormonal male contraceptive YCT-529. Communications Medicine. 2025;5(1):279. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12284176/

  6. Balbach M, Rossetti T, Ferreira J, Ghanem L, Ritagliati C, Myers RW, et al. On-demand male contraception via acute inhibition of soluble adenylyl cyclase. Nature Communications. 2023;14(1). Disponible en: https://www.nih.gov/news-events/news-releases/researchers-identify-compounds-could-lead-demand-short-term-contraceptive-men

  7. Un anticonceptivo masculino entra en su segunda fase de pruebas en humanos: ADAM, implante no hormonal de hidrogel con duración de hasta dos años [Internet]. 2025 [citado 9 ene 2026]. Disponible en: https://www.infobae.com/espana/2025/05/23/un-anticonceptivo-masculino-entra-en-su-segunda-fase-de-pruebas-en-humanos-adam-un-implante-no-hormonal-de-hidrogel-que-dura-hasta-dos-anos/

  8. Rotker KL. Editorial: Testosterone replacement therapy: present use and future directions. Current Opinion in Endocrinology, Diabetes and Obesity. 2020;27(6):396. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33108127/

  9. Thirumalai A, Amory JK. Emerging approaches to male contraception. Fertility and Sterility. 2021;115(6):1369–1376. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33931201/

2 comentarios:

  1. Bien escrito y argumentado. Releed para pulir fallos menores (faltan conjunciones, algo de puntuación, palabras incompletas). Algunas negritas dejan alguna letra fuera.

    Explicad algún detalle más en los métodos más interesantes, de forma accesible:
    - ¿Qué son "niveles anticonceptivos"?
    - Más información sobre cómo funciona cada anticonceptivo (rutas en las que actúa). Esta información es fundamental para la inhibición de la AC, ya que no es la AC somática, sino la AC soluble (sAC) que es específica del espermatozoide y crítica en la capacitación.

    Sería interesante que ampliaseis la parte en la que discutís los aspectos no médicos de la anticoncepción masculina. Posiblemente haya abundantes estudios éticos, sociales, culturales y de género de los que podáis sacar provecho (y aprovechar para el científico); con una breve ampliación bastaría. Creo que es un aspecto muy interesante para el público no científico.

    Bibliografía: revisad el formato (lista y tipo de letra). Algunas referencias son de la web, pero son artículos, revisad y añadid la referencia correcta (de Pubmed, como artículo). Igualmente para el científico, revisad por si acaso.

    Por cierto, aprovecho para recomendaros Zotero como gestor biliográfico. Es muy flexible, muy similar a Mendeley, libre y gratuito (sólo tiene coste ampliar espacio en su nube, que es opcional; con >20000 referencias, aún no lo he necesitado, aunque son baratos).


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  2. Hola! Gracias por las indicaciones, hemos intentado mejorarlo y ampliarlo en los apartados que nos has indicado.
    Además, gracias por la recomendación de Zotero.

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