12 de enero de 2026

La presencia de microplásticos en el ambiente y su relación con la fertilidad humana

 

En los últimos años se ha observado una disminución progresiva de las tasas de fertilidad a nivel global, fenómeno que se ha relacionado en gran medida con la exposición a factores ambientales. Entre ellos, la presencia de microplásticos —partículas poliméricas de menos de 5 mm originadas de las degradación de plásticos de mayor tamaño — se ha convertido en un foco clave de investigación.

Numerosos estudios han confirmado la presencia de microplásticos en distintos tejidos humanos, como la sangre, la placenta e incluso el cerebro. La toxicidad de estas partículas se debe a su capacidad para atravesar barreras biológicas, acumularse en los tejidos y actuar como vectores de otros contaminantes, como metales pesados y compuestos orgánicos persistentes.

Los microplásticos pueden penetrar en el organismo a través de diversas vías, entre ellas la inhalación, la ingestión y la absorción dérmica. En este contexto, el uso de productos de higiene menstrual podría constituir una vía relevante de exposición, ya que algunos estudios sugieren que determinadas compresas liberan una media de hasta 46 microplásticos de polipropileno. Asimismo, la sudoración podría desempeñar un papel determinante en la absorción cutánea, lo que sugiere que los varones con elevada sudoración escrotal podrían ser especialmente susceptibles a los efectos adversos de estos compuestos sobre la fertilidad.

Diversos estudios en modelos animales han demostrado que los microplásticos afectan de forma significativa al sistema reproductor [Figura 1], induciendo disrupción endocrina, alteraciones histológicas y aumento del estrés oxidativo.

                     Figura 1. Microplásticos encontrados en distintas muestras del aparato reproductor

En el pez cebra (Danio rerio), la exposición a microplásticos ha sido asociada con alteraciones hormonales relevantes. Por ejemplo, el ácido poliláctico induce cambios en los niveles de estradiol y testosterona, así como alteraciones en el metabolismo del tejido ovárico y en la diferenciación ovocitaria. Por otro lado, la exposición a poliestireno y bisfenol A provoca modificaciones en la expresión génica relacionada con el eje hipotálamo-hipófisis-gonadal.

En modelos murinos se ha demostrado que los microplásticos pueden atravesar la barrera hematotesticular, produciendo alteraciones en la motilidad y la morfología espermática. Sin embargo, las hembras parecen presentar una mayor sensibilidad a la exposición, ya que la acumulación de microplásticos es superior a la observada en los machos tras 30 días de exposición.

Otro hallazgo relevante en estos modelos es la posible transmisión transgeneracional de los microplásticos, detectándose residuos en la placenta y en la leche materna de hembras previamente expuestas.

No obstante, es importante señalar que muchos de estos estudios se han llevado a cabo utilizando concentraciones de microplásticos superiores a 1 mg/mL, niveles que exceden la exposición ambiental habitual. Actualmente, uno de los principales retos en este campo es la estandarización de los modelos experimentales empleando concentraciones más bajas, con el objetivo de obtener resultados más representativos y traslacionales para la salud humana.

Diversos estudios en humanos han demostrado que los microplásticos con un tamaño inferior a 10 µm son capaces de atravesar la barrera hematotesticular. En particular, los microplásticos de poliestireno inducen la generación de especies reactivas de oxígeno, responsables de la alteración de dicha barrera y de la disfunción de la espermatogénesis.

Asimismo, múltiples estudios han correlacionado la presencia de microplásticos en muestras de semen con alteraciones en la calidad seminal. En China, se analizaron mediante microscopía Raman muestras de semen y orina de 113 pacientes, encontrándose microplásticos en todas ellas [Figura 2]. Entre los polímeros identificados, los más abundantes fueron el polipropileno, el poliestireno y el polietileno. No obstante, el efecto del politetrafluoroetileno fue significativamente más perjudicial en comparación con el resto de los microplásticos, ya que se asoció con alteraciones en el recuento total de espermatozoides, la movilidad progresiva y la concentración espermática.

               Figura 2. Identificación de diferentes tipos de microplásticos (a=PS, b=PP, c=PVC, d=PTFE, e =PET,                                            f=PE, g= ABS y h=PC) en muestras de semen y  orina mediante microscopía Raman 

Este estudio reveló que una exposición más prolongada a microplásticos se asocia con alteraciones más pronunciadas en la calidad seminal, y que determinados tipos específicos de microplásticos están más estrechamente relacionados con una disminución de los parámetros seminales.

En relación con la infertilidad femenina, existen numerosos estudios experimentales en modelos animales, principalmente en roedores, que demuestran el efecto nocivo de los microplásticos sobre la función reproductiva. Estos estudios evidencian que la exposición a microplásticos puede inducir disfunción ovárica, ya que estas partículas ejercen un efecto inflamatorio capaz de desencadenar la apoptosis de las células de la granulosa y, en consecuencia, una reducción del número de folículos ováricos.

Asimismo, los microplásticos pueden disminuir la calidad ovocitaria, provocando defectos en la maduración del ovocito, como la extrusión prematura del corpúsculo polar o alteraciones en el huso meiótico.

La presencia de microplásticos en la placenta se ha asociado con un aumento del estrés oxidativo y del estado inflamatorio, lo que a largo plazo podría favorecer el desarrollo de enfermedades metabólicas como la diabetes o la obesidad. Además, se ha descrito una alteración del metabolismo placentario, especialmente de la glucólisis y la gluconeogénesis, que podría ocasionar deficiencias nutricionales relevantes durante el desarrollo fetal.

En humanos, hasta la fecha, solo se ha realizado un estudio que demuestra la presencia de microplásticos en el líquido folicular de 14 de las 18 mujeres analizadas en clínicas de reproducción asistida. Sin embargo, no se ha logrado establecer una asociación entre su presencia y alteraciones en los niveles de hormona antimülleriana, abortos espontáneos o resultados adversos de fertilidad.

Aunque es necesario ampliar la investigación en humanos, la evidencia procedente de estudios experimentales en animales resalta la relevancia de este problema emergente. Por ello, sería recomendable implementar medidas más estrictas de control ambiental, promover la reducción de la liberación de microplásticos, fomentar el uso de materiales biodegradables y avanzar hacia cadenas de fabricación de plásticos más sostenibles y ambientalmente responsables.

Bibliografía

Dorofteia, B., Savuca, A.et al (2025). Microplastics and human fertility: A comprehensive review of their presence in human samples and reproductive implication.Ecotoxicology and environmental safety  Elsevier, 303, 1-11

Zhang, C., Zhang, G. et al (2024). Association of mixed exposure to microplastics with sperm dysfunction: a multi-site study in China. The Lancet, 108, 1-14

Guo, Y., Rong, M. et al (2025). The presence of microplastics in human semen and their associations with semen quality. Toxics. MDPI, 13, 566, 1-10

Rísová, V., Gajdošová, L. et al (2026). Plastic particles and female fertility: pathways, toxicity, and analytical challenges.Microplastics.MDPI, 5, 3, 1-20

Montano, L., Raimondo, S. et al (2025). First evidence of microplastics in human ovarian follicular fluid: an emerging threat to female fertility. Ecotoxicology and environmental safety. Elsevier, 291,1-9

1 comentario:

  1. Un tema interesante, aunque igual podéis trabajarlo un poco más. La principal debilidad es que sólo habláis de microplásticos y simplemente los definís como <5 mm, cuando es un rango hasta 1 µm (los que se detectan están en la escala de µm) y os olvidáis de los nanoplásticos.

    En general, lo desarrolláis bien, pero hay partes que deberíais explicar mejor. Por ejemplo, habláis del ácido poliláctico, pero sin indicar qué relación tiene con los MP, qué es, de dónde sale. Igualmente, cuando habláis del trabajo de ratones, indicáis que "las hembras parecen presentar una mayor sensibilidad... la acumulación de microplásticos es superior", pero, ¿dónde se acumulan?

    En cuanto a estructura, vais explicando correctamente y en orden, pero, siendo el científico, podríais separar en secciones y ampliar un poco cada una (origen, efectos, macho, hembra).

    Por último pero importante, tenéis que ir citando las fuentes e igualmente indicar el origen de las figuras (e intentar usar las de mejor resolución; si vais a Doroftei, por ejemplo, tenéis disponibles varias versiones). Tened en cuenta que si sacáis información de una revisión, es mejor citar las fuentes primarias (la bibliografía es corta para un tema que ha ganado mucho interés).

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.