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9 de enero de 2016

Ejercicio Físico y Esterilidad Masculina: Problemas de la temperatura y la presión testículo-Perineo.


INTRODUCCIÓN


Vivimos en una sociedad donde el aspecto físico tiene un papel protagonista en nuestras vidas. La realización de dietas y ejercicio físico son los principales temas de conversación de muchos, pero desconocemos cómo puede afectar todo ello a nuestra fertilidad.

La tasa de embarazo por relación sexual en una pareja normal es aproximadamente de 20-25 % por mes, 75 % por seis meses y 90 % a un año. En el 30 % de estas parejas la infertilidad sólo se debe a factor masculino y en 20 % a una combinación de ambos: femenino-masculino, esto significa que el factor masculino está involucrado en alrededor de 50 % de las parejas infértiles (Tapia S.R. 2012).

La calidad espermática puede estar afectada por diferentes causas: los factores ambientales, que van desde exposición al calor, radiaciones electromagnéticas y contaminantes ambientales que afectan al sistema endocrino, hasta factores propios del estilo de vida como fumar, uso de drogas y alcohol, el sedentarismo, y la que está en actual estudio: el ejercicio en exceso (Lalinde P. et al. 2014). También pueden ser debidas a causas congénitas, infecciosas, por patología urológica, asociadas a otras enfermedades, disfunciones sexuales, trastornos inmunológicos, genéticas, por lesiones neurológicas, por factores ambientales, y tóxicos, tumorales o idiopáticas. Aunque la mayoría de los casos, se deben a varicocele (Teppa- Garran A. et al. 2004).

El varicocele está presente en un 15 % de la población y aproximadamente el 40 % de los hombres que presentan infertilidad, tienen algún grado de varicocele. (Devoto E.C. et al 2000). Se han demostrado efectos adversos en la espermatogénesis cuando esta patología se presenta, alterando la producción de espermatozoides al parecer por mecanismos como cambios en la temperatura y aparición del reflujo venoso, sin exactitud en el conocimiento de mecanismos fisio-patológicos (The practice committee of American Society for Reproduc tive Medicine, Birmingham Alabama.2006).

Se sabe que el ejercicio diario moderado junto a una alimentación equilibrada está asociado con beneficios sobre la salud, como disminuir el riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y diferentes tipos de cáncer. Sin embargo, hay estudios que demuestran que los corredores de largas distancias presentan bajos niveles de testosterona, así como, el practicar ciclismo está asociado con problemas genitourinarios, de hecho, existen estudios donde se han observado cambios en los parámetros seminales de ciclistas profesionales, mostrando formas anormales y motilidad espermática reducida (Lauren A. 2011) (Wise L.A. et al. 2011).

Además, se ha considerado el ejercicio físico y varios deportes como el ciclismo y el montar caballo con la aparición de cáncer testicular (Coldman A.J et all. 1982).


Ejercicio Físico y esterilidad masculina.



Hacer ejercicio es sano y mejora la función sexual. Esto es algo que en el ámbito de la urología y la andrología todos los profesionales han recomendado siempre. Sin embargo, también se ha tenido reticencias y opiniones desfavorables en torno a otros deportes, especialmente el ciclismo, el motociclismo y la equitación.

En un estudio realizado por investigadores españoles en el cual diferenciaron tres grupos experimentales: : individuos físicamente activos que practicaban ejercicios tres veces a la semana en sesiones de una hora en deportes como, baloncesto, fútbol o tenis; jugadores de waterpolo con entrenamiento intenso de 90 minutos, cinco días a la semana y el tercer grupo estaba compuesto por triatletas de elite y participantes de ironman, cuyo entrenamiento semanal consistía en realizar aproximadamente 50 km corriendo, 350 km en bici y 11,5 km de natación. Los resultados mostraron una relación directa entre la carga de entrenamiento y las alteraciones seminales, siendo la morfología el parámetro más afectado, aquellas disciplinas con mayor tiempo e intensidad de entrenamiento, tenían mayor probabilidad de presentar alteraciones en su capacidad reproductiva (Vaamonde D. et al. 2009).

Además se ha descrito un vínculo entre la disminución de la concentración de espermatozoides y andar en bicicleta, teniendo cierta plausibilidad biológica. En una población de pacientes que asistieron a una clínica de infertilidad, los que montaban en bicicleta presentaban más problemas genitourinarios, incluyendo los síndromes de atrapamiento del nervio (en aproximadamente 50-91 % de ellos), disfunción eréctil (13-24 %), y otros síntomas menos comunes (priapismo, trombosis del pene, hematuria, torsión del cordón espermático, induración nodular perineal y prostatitis) (Wise, L. et al. 2011).

El daño o atrapamiento de los nervios pudendos o arterias es una complicación bien documentada del ciclismo, pudiendo quedar atrapado fundamentalmente entre dos puntos (Southorn T. 2002):

  • Entre los isquiones (huesos que conforman la pelvis y a través de los cuales se apoya el peso en el sillín).
  • Contra el arco púbico (ramas óseas que se disponen horizontalmente formando el pubis) cuando el ciclista se inclina hacia delante.


Ilustración 1. Posicionamiento de la nervación pelvianal sobre el sillin. Imagen: http://deporterendimiento.com/el-sillin-en-el-ciclismo



En los últimos 10 años, el ciclismo ha ganado una popularidad no sólo a nivel deportivo, sino también recreativo. Pero supone una exposición a lesiones deportivas; una de las más comunes están relacionadas con el sistema genital (Asplund et al., 2007). Estos riesgos derivan principalmente de la compresión en zonas perineales del sillín.

El nervio pudendo se forma de los segmentos medulares S2, S3 y S4, las tres ramas terminales poseen en diferente proporción fibras motoras, sensitivas y autonómicas, esto se traduce en un atrapamiento que puede ocasionar signos y síntomas de expresión en cualquiera de los tres ámbitos.

La primera relación entre disfunción eréctil y el ciclismo apareció cuando Ricchiuti afirmó que más de cien mil hombres sufrían de disfunción eréctil permanente como resultado de la práctica del ciclismo (Ricchiuti V.S. et al. 1999). A pesar de no ser clara aún la relación entre el ciclismo y la disfunción eréctil, existe una fuerte asociación con la parestesia producida inmediatamente después de la finalización de las competiciones, lo cual sugiere una compresión de los nervios del área perineal o una isquemia de los vasos vasculares de la misma zona (Asplund C. et al. 2007).

Sommer, et al., (2001) diseñaron un estudio para determinar si la compresión del perineo durante el pedaleo en bicicleta provocaba un cambio en la irrigación sanguínea del pene, impotencia y adormecimiento del mismo. En el estudio participaron 40 hombres con edad promedio de 30 años a los que se les midió la presión de oxígeno del pene. Obtuvieron una reducción del 70 % en el flujo sanguíneo del pene mientras pedaleaban, así como adormecimiento en la zona del perineo en un 61 % de los sujetos. A ello, se suma el reporte de problemas de disfunción eréctil entre los ciclistas que entrenaban más de 400 km semanales.

Schrader et al. en 2002 compararon 71 oficiales de policias ciclistas masculinos (de los cuales 91 % tenían episodios de entumecimiento genital) que utilizan la bicicleta 5.4 horas por día, con cinco personas sanas que no utilizan la bicicleta. El estudio incluyó la medición de la presión sobre el sillín de la bicicleta fija, el análisis y un cuestionario sobre la función sexual, además se monitorizó la función eréctil durante el sueño cada noche. Los resultados mostraron que el número de erecciones nocturnas durante el sueño no fue diferente entre los dos grupos a pesar de que las medidas de la calidad de la erección fue significativamente menor para el grupo de ciclistas (27,1% ±9,75 para los ciclistas en comparación con el 42,8%±13,2 de los no ciclistas) del tiempo total de sueño. El tiempo se correlaciona inversamente al porcentaje de las horas promedio en bicicleta, con el número de días a la semana y la presión que ejerce sobre la parte delantera de la silla. Los autores concluyen que los datos recopilados indican que el uso prolongado de la bicicleta puede tener efectos negativos sobre la función eréctil nocturna e indica la necesidad de estudiar los nuevos diseños de sillines para tratar de reducir la presión en la zona perineal.

Un ejercicio moderado, como indicamos anteriormente no se ha relacionado con parámetros anormales ni problemas genitourinarios. Sin embargo individuos físicamente activos que practican más de 5 h de ciclismo a la semana presentan dichos problemas, concretamente una morfología anormal de los espermatozoides y reducción de la motilidad (especialmente en periodos de competición), no solo debido a la presión o atrapamiento de los nervios, sino también a un aumento de la temperatura escrotal lo que puede afectar a la espermatogénesis ( Wise L.A et al. 2011).

Causas de Infertilidad masculina derivadas del Ejercicio Físico

 

Aumento de la Temperatura




Asumiendo que el factor masculino juega un papel importante en el 50% de las parejas infértiles, debemos prestar especial atención a todos aquellos parámetros que puedan dañarlo.

El aumento de la temperatura ha sido asociado con la práctica del ciclismo, concretamente con el uso de trajes de lycra ajustados durante periodos prologados ( Southorn, T. 2002).

Durante la espermatogénesis, especialmente durante la diferenciación y maduración de espermatocitos y espermátidas, se requiere una temperatura al menos 1 o 2 grados por debajo de la temperatura corporal ( Jung A. et al. 2008). Siendo esta la temperatura escrotal fisiológica, mantenida por la delgada piel escrotal, una falta de grasa subcutánea, y un calor a contracorriente gracias al plexo pampiliforme.

Un aumento por encima de los 35°C es perjudicial para la espermatogénesis. Este aumento de temperatura puede ser debido tanto a las condiciones ambientales como las posturas adquiridas en deportes como el ciclismo, motociclismo y deportes equinos.

Un aumento de la temperatura escrotal conlleva una activación de la apoptosis de células germinales a nivel testicular. Además, una temperatura elevada en el epidídimo es una de las principales causas de la fragmentación del ADN espermático. Esto es importante, ya que un eyaculado con una elevada proporción de espermatozoides con ADN fragmentado producirá embriones con una menor tasa de división, de implantación, de embarazo y una mayor tasa de aborto (Migueles- Pastora B. et al. 2010).

Además, existen estudios que correlaciona el uso de ropa interior ajustada con el aumento de la temperatura testicular y por tanto con un menor rendimiento testicular, siendo necesarios más estudios para afirmarlo (Jung A. et al. 2005). 



Presencia de Varicocele


La realización de actividad física deportiva ha sido fomentada entre los jóvenes varones (escuela primaria y secundaria) y reforzada por medios de comunicación y famosos deportistas, lo que ha conllevado a un incremento de su práctica. A su vez dentro de este grupo de edad se ha observado un incremento de la aparición de varicocele ( Radojevic N. 2015). 

El varicocele consiste en una dilatación de las venas del plexo pampiniforme que drenan el testículo. Se produce por un reflujo o descenso de la sangre desde la vena renal al testículo y esto ocasiona una dilatación varicosa de las venas testiculares y secundariamente una lesión de la función de los testículos.

Un amplio estudio de la Organización Mundial de la Salud concluyó que el varicocele puede afectar seriamente a la fertilidad y a las funciones del testículo. (World Health Organization. 1992), siendo una de las principales causas testiculares de infertilidad masculina a nivel testicular ( Devoto E. C.et al.2000).


Tabla 1. Factores causales de infertilidad masculina. Nivel testicular. 
Obtenido de Devoto E.C et al 2000.

El varicocele está presente en un 15% de la población y aproximadamente en el 40% de los hombres que presentan infertilidad (The practice committee of American Society for Reproductive Medicine, Birmingham Alabama. 2006) (Devoto E.C.et al 2000).

El drenaje venoso pobre, característico de esta patología, aumenta la temperatura testicular, dando lugar a efectos perjudiciales en espermatogénesis y función de las células de Leydig. El aumento de la temperatura ha sido relacionado tanto en animales como en humanos con una disminución de la función espermática incluida en el ámbito de la criptoquidia como se ha comentado anteriormente.

Además, sus efectos se pueden relacionar también con un reflujo de metabolitos, hipoxia testicular, un aumento de los niveles oxidantes en semen, entre otros. En su conjunto disminuye la actividad de la polimerasa del ADN testicular aumentando la apoptosis de las células testicular, aumenta las especies reactivas del oxígeno (ROS), y disminuye la testosterona producida por las células Leydig . Además de los efectos directos sobre los espermatozoides, los varicoceles tienen un perjudicial impacto en otros tipos de células testiculares también como las células de Sertoli, observándose una diminución de la capacidad de respuesta de los folículos a la Hormona Foliculo estimulante, y alteraciones en la unión de andrógenos mediante la proteína (ABP), transferrina, y la inhibina (Pastuszak. A.W. et al.2015).

Se trata de una patología inicialmente reversible mediante varicocelectomía habiéndose demostrado su mejora tanto en los parámetros del semen como más actualmente en la mejora de la fertilidad. (Pastuszak. A.W. et al. 2015).



 

Tabla 2. Efectos de la varicocelectomia en los parámetros seminales y Embarazo. 
(Pastuszak. A.W. et al. 2015).

El varicocele asociado al deporte tiene un pronóstico positivo cuando se diagnostica a tiempo y tras el cese del entrenamiento deportivo ( Radojevic N. et al. 2015)

AUMENTO DE LA PRESION SOBRE EL PERINEO


 Muchas de las causas que producen infertilidad masculina son dificiles de diagnosticar. Hay estudios que han demostrado que la presión ejercida durante el uso de bicicletas en el perineo (específicamente debido a la forma del asiento), disminuye el flujo sanguíneo de la zona lo que reduce la tensión de oxígeno y puede provocar fibrosis en el pene, que posteriormente induce a que haya dificultad en lograr la erección (Schwarzer U. et al. 2002).

El pedaleo mientras se está sentado en la silla de la bicicleta (dura y delgada), hace que el perineo este constantemente sometido a impactos repetitivos que generan una presión perineal extrema, que indirectamente comprime los nervios y aumenta la fricción del canal de Alcock; esta presión constante y la perdida de la capacidad de movimientos suaves exponen a los nervios a un trauma repetitivo. Además, la presión directa de la nariz de la silla contra el perineo y la sínfisis, más la inclinación hacia delante del ciclista, induce a un “pellizco” de los nervios pudendos que salen por debajo de la pubis (Leibovitcha, I. et al. 2005).




Figura 2. Contacto del sillín con el perineo. 
http://deporterendimiento.com/el-sillin-en-el-ciclismo 

Estudios realizados por el Departamento de Urología en conjunto con la Unidad de Ciencia Deportiva de la Universidad de Colonia de Alemania han afirmado que los ciclistas profesionales de largas distancias presentan un 13.1% de impotencia, un porcentaje sumamente elevado comparándolo con un 3.9% de un grupo de individuos que no son ciclistas, lo que hace ver una clara evidencia de la relación que hay entre practicar ciclismo con problemas en el área del perineo (Schwarzer U.et al 1999).

¿ Mayor riesgo de Cáncer Testicular?



Sobre este tema las opiniones son encontradas. Hay evidencias convincentes de que la actividad física protege frente a algún tipo de cáncer, como el de colon o de mama. Sin embargo, el posible efecto protector en canceres urológicos esta menos estudiado (Wolin, K.Y. et al. 2012).

En 1982, Coldman et al., investigaron la relación entre el riesgo de cáncer de testículo y diversas actividades deportivas entre 133 hombres. Después de controlar los factores de riesgo conocidos y después de la estratificación por edad, encontraron un aumento significativo en el riesgo de seminoma (cáncer testicular) en hombres con antecedentes de andar en bicicleta regularmente, equitación o ambos sobre todo durante su adolescencia.

Sugirieron que el trauma repetitivo persistente en la zona escrotal, así como la exposición a colorantes potenciales y productos químicos presentes en el sillas de montar de cuero, pueden ser la causa subyacente en la desarrollo de cáncer testicular en los corredores .





Tabla 3. Probabilidad de Seminoma Testicular. (Coldman et al . 1982).

Por el contrario, Forman et al. (Forman, D. 1994) emprendió un estudio para determinar el riesgo de cáncer testicular asociado con testículos no descendidos, hernia inguinal, edad en la pubertad, el estado civil, la infertilidad, vasectomía, y la cantidad de ejercicio. Las principales conclusiones asociada con el ejercicio fueron que el riesgo de cáncer testicular disminuyó con el aumento de la cantidad de ejercicio (más 15 horas a la semana) y aumentó con el aumento de sedentarismo (Southorn T. 2002).


 Por lo tanto, aunque el ciclismo per se puede estar asociado con un mayor riesgo de cáncer testicular de forma directa, el efecto protector de realizar ejercicio moderado puede reducir este riesgo o cancelarlo por completo.

CONCLUSIONES

Hay pocos estudios que hallan evaluado la relación entre el ejercicio y la calidad del semen, y éstos solo se limitan a pocos tipos de actividad, por lo que es difícil comparar los resultados. Podemos afirmar que la actividad física regular es beneficiosa para la salud en general, hasta cierto nivel en el que se sobrepasan los límites del tiempo e intensidad, lo que puede llegar a comprometer los parámetros seminales del hombre, mediante un aumento de la temperatura testicular, un trauma y presión constante en la zona genital o una diminución de la circulación.

Se han señalado ciclistas, profesionales de la equitación y triatletas de alto rendimiento como los grupos más susceptibles a presentar una diminución de la fertilidad, tanto por diminución de la calidad espermática como por patologías urogenitales debida a estas causas. Aunque no se puede generalizar a la población.

Al igual que ocurre con el cáncer testicular, podemos indicar la actividad física moderada para su prevención, sin embargo este efecto protector puede verse alterado en deportistas de competición que sobrepasen un límite semanal o una intensidad moderada. 


Por lo tanto, son necesarios estudios bien diseñados randomerizados o cohortes que estén correctamente controlados y utilicen criterios de valoración apropiados.

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Autores

Hayvi Gonzalez Castro
Helena Casero Robles

Máster Biologia y Tecnologia de la Reproducción. ( 2015-2016)

15 de diciembre de 2013

Calidad espermática, ¿Qué deberíamos tener en cuenta?


              Una de las mayores preocupaciones en las parejas del siglo XXI de la sociedad moderno-occidental es el ser padres. Hace unos 50 años nuestros abuelos vivían en un contexto socio-cultural y ambiental en el que parecían reproducirse sin ningún tipo de problema, siendo poco frecuente ver parejas con dificultades para traer un nuevo miembro a la familia. Sin embargo, la situación hoy en día es muy diferente. Las parejas actuales necesitan cada vez más recurrir a tratamientos de infertilidad, algo que parece ir en aumento.


       Existen gran cantidad de factores que podrían influir en nuestra capacidad para reproducirnos, pero si nos centramos en aquellos que afectan al hombre podemos destacar como principal causa la disminución de la calidad seminal. Esta calidad depende del número de espermatozoides por eyaculado, de lo rápido o lento que se muevan y del aspecto morfológico que presenten, entre otras muchas características, que son determinadas por los criterios establecidos según la Organización Mundial de la Salud. Si evaluamos cómo han ido variando dichos parámetros en las últimas décadas, podemos hacernos una idea de por qué parece haber una disminución de nuestra capacidad de obtener descendencia de forma “natural”. Estudios llevados a cabo en distintas clínicas de infertilidad y bancos de donación de semen en zonas geográficamente distantes, como Estados Unidos y Dinamarca, muestran datos que indican una tendencia negativa. Si comparamos los datos obtenidos sobre la calidad del semen en los años 40 en éstos países con respecto a los resultados de nuestros varones de hoy en día, vemos que los hombres que se consideraban como infértiles en aquella época, hoy serían considerados como fértiles y normales, e incluso sus datos de calidad seminal serían mejores que los que actualmente consideramos como óptimos a la hora de reproducirnos.
  

          Pero, ¿Por qué ha variado la calidad del semen? ¿Qué posibles factores pueden relacionarse con esto? Una de las causas principales parece ser el gran desarrollo de la industria durante los últimos cien años. Este avance ha supuesto un aumento en los niveles de sustancias tóxicas en el ambiente en el que vivimos, sustancias que no sólo aumentan el riesgo de padecer cáncer o enfermedades respiratorias, sino que también podrían afectar a nuestra capacidad reproductiva. Estos compuestos, llamados disruptores endocrinos, provocan cambios o alteraciones de los niveles normales de hormonas que son imprescindibles en la función reproductora, como la testosterona en el caso del hombre. Si ésta hormona se ve alterada de alguna forma, la producción de espermatozoides no sólo será menor, sino que éstos se moverán menos y presentarán formas alejadas de lo normal.
          
          Otro factor que parece influir en la fertilidad masculina son los hábitos de vida. Se ha visto que por ejemplo la cafeína, presente en el café que tomamos cada mañana o en el refresco que bebemos en una terraza, podría ser perjudicial para la calidad seminal si se ingiere en niveles muy elevados. Aunque debamos tenerlo en cuenta, los niveles a los que se producen estos efectos no son los del consumo habitual y también dependen de otros factores y hábitos de vida, por lo que no hay una relación clara causa-efecto. Otra posible causa podría ser el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aunque no hay resultados concluyentes sobre esto y necesitan realizarse más estudios.

          Por otro lado, la dieta, también podría estar relacionada con nuestra capacidad reproductiva. Se ha demostrado que aquellos hombres con índices de masa corporal muy elevados, relacionados con la obesidad, presentan menor movilidad y número de espermatozoides en el eyaculado. Todos estos efectos negativos podrían ser contrarrestados de alguna manera con el consumo habitual de vitaminas y antioxidantes así como por ejemplo hacer deporte de forma regular. Los hábitos de vida y los niveles de contaminación difieren mucho entre distintos lugares del mundo, lo que explicaría las diferencias obtenidas entre los valores de calidad seminal.
    
        Aunque no seamos conscientes, la forma de vestirnos también puede afectar a la calidad seminal. La producción de espermatozoides se produce a una temperatura inferior a la corporal y es precisamente por esto por lo que los testículos están fuera físicamente de nuestro cuerpo. Antiguamente, el hombre llevaba ropa más ancha que le permitía conservar una temperatura óptima para la producción espermática, sin embargo en la actualidad, la moda implica el uso de ropa más ajustada o ceñida, que produce un aumento de la temperatura genital y que dificulta que se alcancen las condiciones fisiológicas adecuadas para la producción de espermatozoides.
    
        Los avances tecnológicos nos benefician cada día haciéndonos la vida más fácil y cómoda. Pero su efecto no siempre es beneficioso y mucho menos en lo que a la reproducción se refiere: se ha visto que la exposición a las ondas electromagnéticas producidas por aparatos electrónicos y dispositivos inalámbricos, como teléfonos móviles, podría producir una disminución de la producción espermática y de la calidad seminal. Según esto, hábitos frecuentes como colocar el ordenador portátil sobre el regazo o el uso prolongado del teléfono móvil podrían afectar negativamente a la calidad espermática. El calor desprendido por estos dispositivos eleva la temperatura testicular, afectando a la producción de espermatozoides de forma que se generan menos y son menos móviles. Sin embargo, aunque debamos tenerlo presente, es difícil valorar la importancia que tienen estos efectos sobre el hombre, ya que los estudios han sido realizados sobre modelos animales y de momento no se pueden extrapolar estos resultados al ser humano.
     
         Pero, ¿esto cuándo comenzaría a afectarnos? Se ha visto que tales efectos negativos no comienzan a producirse en la edad adulta sino que ya durante la gestación podemos estar sufriendo alteraciones hormonales provocadas por la exposición de la madre a sustancias tóxicas o por su dieta. Tras el nacimiento, no quedamos libres de dichos peligros sino que en recientes estudios se ha demostrado que incluso los biberones o chupetes presentan sustancias que podrían interferir en nuestra producción hormonal y por lo tanto afectarían al correcto desarrollo sexual en la pubertad.

           En vista de esto, ¿qué podríamos hacer para mejorar la situación? Debemos tomar conciencia de que la reproducción se podría ver afectada por muchos factores que están presentes en nuestra vida cotidiana y que está en nuestra mano cambiar, como por ejemplo llevar una dieta sana y equilibrada, y no abusar de drogas como el alcohol o el tabaco. Debemos tener en cuenta que los estudios de los que disponemos fueron realizados en un contexto social y ambiental diferente, y con distintos objetivos, además de que los resultados en ocasiones son contradictorios entre sí. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en Dinamarca muestra una mejoría en la calidad seminal en los últimos 15 años. Por ello, es necesario realizar más análisis que permitan obtener resultados concluyentes.


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Autores

López Ayala, Juan Antonio
Molinero García, Natalia
Vergaro Varela, Paula