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13 de enero de 2022

SOMOS LO QUE COMEMOS, PERO ¿HASTA QUÉ PUNTO?

 Efecto de la alimentación sobre los espermatozoides

Elena Mesa Provecho, Laura Ordóñez Cuerva, Sara Puerta Nieto

Hoy en día, no es raro escuchar hablar de problemas de fertilidad, gente cercana o famosos que han acudido a clínicas de reproducción para someterse a diversos tratamientos con la finalidad de lograr un embarazo. Se calcula que el 15% de las parejas de todo el mundo encuentra dificultades para tener hijos de forma natural (1,2).

¿Nos quiere decir esto que todo el mundo con problemas de fertilidad tendría que recurrir a estos complejos tratamientos? No tiene por qué, ya que existen pasos previos a los que las parejas podrían recurrir como una mejora de su estilo de vida (2). Hay determinados factores ambientales que modulan significativamente la fertilidad masculina; entre ellos, la dieta, y Carlos Ríos estaría de acuerdo (https://www.instagram.com/p/B8wpN14C12N/). Algunos alimentos pueden tener un efecto positivo o negativo en la calidad de nuestro semen (2,3).


Carlos Ríos, influencer y nutricionista

Las membranas de los espermatozoides están compuestas por gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados. Esto hace que sean muy sensibles a los efectos adversos del estrés oxidativo, uno de los principales factores que reducen la calidad del semen y aumentan el riesgo de la infertilidad masculina (1). Aun teniendo una capacidad antioxidante bastante limitada, los espermatozoides son capaces de protegerse frente a este estrés oxidativo, ya que tienen una serie de complejos enzimáticos y otras moléculas como vitaminas y micronutrientes que conforman su sistema antioxidante (4). Por lo que un aumento del consumo de alimentos antioxidantes (arándanos, almendras, algunas verduras, etc) podría mejorar las tasas de embarazo en parejas con problemas de infertilidad debida a un factor masculino (4).

Muchos de los componentes que se necesitan para la espermatogénesis, formación de espermatozoides, y la maduración de estos, se obtienen a través de los alimentos (1). Dentro de estos componentes los principales son los micronutrientes, vitaminas y ácidos grasos.

Micronutrientes

Existen nutrientes que, aunque se necesiten en baja cantidad, pueden suponer una diferencia en cuanto a tener una buena o mala calidad seminal; estamos hablando de los micronutrientes. Algunos de estos micronutrientes, como el zinc, selenio, magnesio, calcio y cobre, son necesarios para una correcta espermatogénesis, por lo que es imprescindible que estén presentes en nuestra dieta.

Para tener unos parámetros seminales normales como son la concentración espermática, motilidad y viabilidad es importante incluir alimentos ricos en selenio y zinc (1) como las pipas de calabaza, pescado, marisco, nueces, hígado, etc.

Por otro lado, consumir alimentos como espinacas, frutos secos, lácteos, huevos, ricos en magnesio, calcio y cobre, favorecen una buena formación de espermatozoides (1).

Vitaminas

Como bien sabemos, las vitaminas son imprescindibles para la vida debido a que promueven el correcto funcionamiento fisiológico. En nuestro caso en concreto, la vitamina C y la D son importantes para regular la función reproductiva (4). En el caso de la vitamina C, se ha observado una asociación positiva entre su consumo y el volumen y motilidad seminal.

Ácidos grasos

Las membranas celulares están compuestas principalmente por ácidos grasos, los cuales ayudan a mantener la fluidez y permeabilidad de estas. En el caso de los espermatozoides, tiene un efecto importante sobre la fertilidad, ya que participan en la fusión con la membrana del óvulo (6).

Los humanos tenemos una baja capacidad de sintetizar ácidos grasos poliinsaturados, sobre todo omega-3, por lo que dependemos casi exclusivamente del aporte de estos en nuestra dieta. Un consumo excesivo de grasas saturadas y trans afecta directamente a la composición lipídica de las membranas de los espermatozoides (4,7) y, por tanto, puede tener un efecto negativo sobre el recuento total, la concentración y morfologías de estos.

Todos sabemos que el consumo excesivo de carnes rojas puede afectar a nuestra salud, aumentando el riesgo de padecer ciertos problemas como enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, no todo el mundo sabe que este desequilibrio en el consumo de grasas saturadas también puede afectar de forma directa a la fertilidad masculina (1,8). Existe una correlación inversa entre el consumo de carne roja y el recuento total de espermatozoides (4).

Figura 1. Malos y buenos hábitos que afectan a la calidad seminal (1).

En base a todo lo anteriormente mencionado, lo ideal sería consumir un aporte equilibrado de todos los nutrientes; sin embargo, sabemos que no todas las dietas tienen la misma riqueza nutritiva. En este caso, vamos a comparar la dieta mediterránea con la dieta occidental. La dieta mediterránea está considerada uno de los patrones dietéticos más saludables, y está caracterizada por un alto consumo de aceite de oliva, frutas, vegetales, frutos secos, legumbres y cereales integrales, un consumo moderado de pescado, carne de ave y vino, y un bajo consumo de lácteos, carnes rojas, carnes procesadas y dulces (2). Por este motivo, una buena adherencia a la dieta mediterránea mejora hasta 3 veces la función espermática respecto a los hombres que no siguen este tipo de dieta, debido a que este tipo de alimentación tiene beneficios en varios procesos metabólicos como la inflamación, el estrés oxidativo y la resistencia a la insulina (9). Por el contrario, la dieta occidental es una dieta hipercalórica en la que se consumen grandes cantidades de proteínas de origen animal, grasas trans y saturadas e hidratos de carbono, además de tener un bajo aporte de fibra y ácidos grasos esenciales (1). La baja calidad nutricional de este tipo de dieta tiene un impacto negativo en la calidad seminal.

Ligado a esto, se puede hacer una asociación entre el incremento de la masa corporal y tener un semen con valores espermáticos alterados (5). Aunque no solo el incremento, sino que un IMC asociado a un bajo peso también puede determinar esta baja calidad del semen. ¿Cuáles son estas características que pueden verse afectadas en dichos casos? Lo más frecuente es un bajo número de espermatozoides, alteración conocida como oligozoospermia. Además, el volumen seminal, la motilidad y la integridad de la membrana plasmática estarán más frecuentemente alteradas (10).

En conclusión, si bien sabíamos que la dieta influye en muchos factores asociados a la salud, no somos tan conscientes ni está tan a la orden del día su influencia sobre la función reproductiva; en concreto, sobre los espermatozoides y la calidad de estos. Es por esto qué se debería tener un buen control y seguimiento tanto de forma individualizada como en las clínicas reproductivas, siendo un paso previo a cualquier tratamiento reproductivo complejo, ya que podría mejorar las tasas de éxito.

En pocas palabras: mejora tu comida y consigue un semen de categoría.

BIBLIOGRAFÍA

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2. Salas-Huetos, A., Babio, N., Carrell, D., Bulló, M., & Salas-Salvadó, J. (2019). Adherence to the Mediterranean diet is positively associated with sperm motility: A cross-sectional analysis. Scientific Reports9(1). https://doi.org/10.1038/s41598-019-39826-7

3. Danielewicz, A., Przybyłowicz, K., & Przybyłowicz, M. (2018). Dietary Patterns and Poor Semen Quality Risk in Men: A Cross-Sectional Study. Nutrients10(9), 1162. https://doi.org/10.3390/nu10091162

4. Suliga, E., & Głuszek, S. (2020). The relationship between diet, energy balance and fertility in men. International Journal For Vitamin And Nutrition Research90(5-6), 514-526. https://doi.org/10.1024/0300-9831/a000577

5. Ramírez, N., Estofán, G., Tissera, A., Molina, R., Luque, E., & Torres, P. et al. (2021). Do aging, drinking, and having unhealthy weight have a synergistic impact on semen quality?. Journal Of Assisted Reproduction And Genetics38(11), 2985-2994. https://doi.org/10.1007/s10815-021-02274-2

6. Shan, S., Xu, F., Hirschfeld, M., & Brenig, B. (2021). Sperm Lipid Markers of Male Fertility in Mammals. International Journal Of Molecular Sciences22(16), 8767. https://doi.org/10.3390/ijms22168767

7. Mínguez-Alarcón, L., Chavarro, J., Mendiola, J., Roca, M., Tanrikut, C., & Vioque, J. et al. (2017). Fatty acid intake in relation to reproductive hormones and testicular volume among young healthy men. Asian Journal Of Andrology19(2), 184. https://doi.org/10.4103/1008-682x.190323

8. Cortés, E., Hidalgo, M. J., Rizo-Baeza, M. M., Aguilar, M. J., & Gil, V.. (2013). Índice elevado de ácidos grasos omega 6/omega 3 en niños con neuropatías causa o efecto. Nutrición Hospitalaria, 28(4), 1165-1170. https://dx.doi.org/10.3305/nh.2013.28.4.6584

9. Estruch, R., Ros, E., Salas-Salvadó, J., Covas, M., Corella, D., & Arós, F. et al. (2018). Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet Supplemented with Extra-Virgin Olive Oil or Nuts. New England Journal Of Medicine378(25), e34. https://doi.org/10.1056/nejmoa1800389

10. Keszthelyi, M., Gyarmathy, V., Kaposi, A., & Kopa, Z. (2020). The potential role of central obesity in male infertility: body mass index versus waist to hip ratio as they relate to selected semen parameters. BMC Public Health20(1). https://doi.org/10.1186/s12889-020-8413-6

11. Khodamoradi, K., Parmar, M., Khosravizadeh, Z., Kuchakulla, M., Manoharan, M., & Arora, H. (2020). The role of leptin and obesity on male infertility. Current Opinion In Urology30(3), 334-339. https://doi.org/10.1097/mou.0000000000000762

 

Relación entre la dieta y la calidad seminal

Elena Mesa Provecho, Laura Ordóñez Cuerva, Sara Puerta Nieto


Introducción

A nivel mundial, aproximadamente el 15% de las parejas en edad reproductiva tienen problemas para lograr el embarazo. Se estima que un 35% de los casos de infertilidad son debidos al factor femenino, un 30% al factor masculino, en un 20% hay implicación de ambas partes y en un 15% las causas son desconocidas (1,2). A pesar de que estos problemas se producen a nivel mundial, se ven más acusados en determinadas regiones del mundo, específicamente en los países desarrollados e industrializados. Esto se podría explicar, en parte, por factores ambientales y del estilo de vida (2).

Existen determinados factores ambientales que afectan significativamente a la fertilidad masculina; entre ellos, el tabaco y cannabis, consumo excesivo de alcohol, estrés, exposiciones prolongadas a altas temperaturas, etc. (1). La dieta es uno de estos factores modificables que puede tener un gran impacto en la fertilidad masculina, ya que hay determinados alimentos que pueden tener un efecto beneficioso o deletéreo en la calidad seminal (2,3). Una buena adherencia a un estilo de vida saludable y un aporte de nutrientes adecuado se correlaciona con una mejor calidad espermática y mejores parámetros seminales, como el recuento de espermatozoides, la concentración y la motilidad, y una menor fragmentación del ADN (4).

Los espermatozoides tienen una capacidad antioxidante limitada, lo que hace que sean muy sensibles a los efectos perjudiciales del estrés oxidativo. Esto es consecuencia del alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados que presentan en sus membranas celulares (5,4). El estrés oxidativo es, por tanto, uno de los principales factores que conducen a una disminución de la calidad seminal y un aumento del riesgo de infertilidad (está implicado en un 30-80% de los casos de infertilidad masculina) (1), dado que genera daños en el ADN espermático y peroxidación de los lípidos de membrana (4). El sistema antioxidante que protege al espermatozoide de los radicales libres está formado por complejos enzimáticos y otras moléculas, entre las que se incluyen la vitamina A, C, E, B, coenzima Q10, L-carnitina, glutatión y micronutrientes como zinc, selenio y cobre (4).

Tanto el consumo de productos pro-inflamatorios como un bajo consumo de alimentos potencialmente antioxidantes pueden causar un incremento del estrés oxidativo (1). Se ha visto que la suplementación adecuada con determinados antioxidantes puede ser efectiva para prevenir y tratar problemas de infertilidad en el hombre. Se ha demostrado que la mejora en las tasas de embarazo tras una terapia con antioxidantes varía entre un 11% y un 41% (4).

Hay determinadas características de la dieta que afectan negativamente a la calidad seminal y, por tanto, a la fertilidad. Gran parte de los componentes necesarios para una correcta espermatogénesis y maduración espermática se obtienen mediante la alimentación, por lo que es esencial que exista un aporte correcto y suficiente de estos elementos (1). Entre estos elementos de interés encontramos micronutrientes, vitaminas y ácidos grasos.

Micronutrientes

El zinc es un micronutriente esencial para la adecuada producción de espermatozoides, aumenta la concentración espermática, motilidad, viabilidad y, como ya se ha comentado previamente, presenta capacidad antioxidante (1).

El Selenio, al igual que el zinc, incrementa la capacidad antioxidante enzimática y también se relaciona con la motilidad y la viabilidad espermática. Tanto el exceso como la deficiencia de selenio puede provocar parámetros espermáticos anormales y, como consecuencia, trastornos de la fertilidad (1).

Otros minerales como el magnesio, calcio y cobre también son necesarios para una correcta espermatogénesis, por lo que un desajuste en el aporte de estos afectará al correcto desarrollo del proceso y, consecuentemente, a la fertilidad (1).

Vitaminas

Además de la capacidad antioxidante de las vitaminas, se ha observado que estas pueden afectar a diversos parámetros. En el caso de la vitamina C, se ha observado que tiene una asociación positiva entre su consumo y el volumen seminal además del recuento total de espermatozoides móviles (4).

Por otro lado, la vitamina D se puede considerar como un regulador de la función reproductiva; se ha observado que la presencia de receptores de la vitamina D y/o enzimas que la metabolizan pueden ser utilizados como biomarcadores para la predicción de una buena calidad seminal (4).

Ácidos grasos

Los ácidos grasos son componentes estructurales de las membranas celulares y contribuyen a mantener su fluidez y permeabilidad (6). En el caso de los espermatozoides, además, tiene una función vital en cuanto a su papel en la fusión con la membrana del ovocito y, por tanto, un efecto directo sobre la fertilidad.  El consumo excesivo de grasas saturadas y trans conducen a su acumulación en las células testiculares, afectando a la composición lipídica de las membranas plasmáticas y al proceso de espermatogénesis (4,7). Sin embargo, se ha visto que los ácidos grasos poliinsaturados pueden tener un efecto positivo sobre el recuento total de espermatozoides, la concentración y la morfología de estos. Por otro lado,  resulta igual de importante que haya una correcta relación entre los ácidos grasos poliinsaturados omega-6, como el ARA (ácido araquidónico), y los omega-3, como el EPA (ácido eicosapentaenoico). Se estima que, para producir un efecto óptimo en la salud, debemos tener un equilibrio aproximado 5:1 (ARA: EPA);  sin embargo, en la población occidental este balance omega-6/omega-3 ha llegado a alcanzar la preocupante cifra de 25:1 (8). Ante esto, nos encontramos en una situación metabólica proinflamatoria obvia, que está favoreciendo la aparición de diversas patologías.

En el caso de la fertilidad, se ha observado que este desequilibrio afecta negativamente al provocar inflamación leve, estrés oxidativo, disfunción del endotelio y aterosclerosis (1).

Existe una correlación inversa entre el consumo de carne roja y el recuento total de espermatozoides (4). Las carnes rojas son ricas en ácidos grasos saturados y ácidos grasos insaturados de la serie omega-6, por lo que un incremento en la dieta de estos alimentos puede suponer un desequilibrio de la relación omega-6/omega-3 ya comentada. Por otro lado, el consumo de pescado, rico en ácidos grasos poliinsaturados omega 3, está relacionado con un mayor recuento espermático y con un porcentaje adecuado de formas normales.

Figura 1. Factores relacionados con la nutrición que tienen un efecto beneficioso sobre la fertilidad masculina (4).

Dieta mediterránea vs Dieta occidental

No todas las dietas tienen la misma riqueza en cuanto a los nutrientes ya mencionados; en concreto, la dieta mediterránea está considerada uno de los patrones dietéticos más saludables, y está caracterizada por un alto consumo de aceite de oliva, frutas, vegetales, frutos secos, legumbres y cereales integrales, un consumo moderado de pescado, carne de ave y vino, y un bajo consumo de lácteos, carnes rojas, carnes procesadas y dulces (2). Se ha demostrado que la dieta mediterránea tiene efectos beneficiosos en varios procesos metabólicos como la inflamación, el estrés oxidativo o la resistencia a la insulina (9), todos ellos relacionados con la función espermática, de manera que tener una buena adherencia a este tipo de dieta puede mejorar los parámetros de calidad seminal (2). Sin embargo, la dieta occidental, caracterizada principalmente por ser una dieta hipercalórica, con un elevado consumo de proteínas de origen animal, grasas trans y saturadas e hidratos de carbono simples, así como una baja ingesta de fibra y ácidos grados esenciales, se relaciona con un deterioro en la calidad del semen (1). Se ha observado que hombres con una baja adherencia a la dieta mediterránea tienen casi 3 veces mayor probabilidad de tener estos parámetros alterados en comparación con hombres que siguen una dieta de tipo mediterránea (4).


Figura 2. Mediana de los parámetros de motilidad total y progresiva según la adherencia a la dieta mediterránea (2).

Índice de masa corporal

Por último, cabe destacar que existe una asociación negativa entre el incremento de la masa corporal y la calidad seminal, que se refleja en el descenso de los valores espermáticos medios y en el incremento de la frecuencia de anormalidades espermáticas (5). Sin embargo, tener un IMC (índice de masa corporal) asociado con el infrapeso también tiene un impacto negativo en la calidad seminal. Los parámetros más frecuentemente afectados por el IMC son la concentración espermática y el recuento total de espermatozoides, seguido del volumen seminal, la motilidad y la integridad de la membrana plasmática (10). Por lo tanto, la oligozoospermia es la anormalidad espermática más frecuente asociada a valores altos de IMC (5).



Figura 3. Frecuencia de pacientes con normozoospermia o oligoastenoteratozoospermia entre los pacientes agrupados según categorías de índice de masa corporal (5).

Además, las personas con obesidad generalmente tienen alteraciones en el eje hipotálamo-pituitario-gonadal, y la actividad de la aromatasa se ve incrementada. Esta enzima convierte la testosterona en estrógenos, lo que afecta en última instancia a una correcta espermatogénesis (1). Por otro lado, la infertilidad en hombres con un elevado IMC también se puede relacionar con la insensibilidad a la leptina (11), que contribuye a la reducción de la producción de testosterona en las células de Leydig y modifica la función de las células de Sertoli (4).


CONCLUSIÓN

Actualmente, en las clínicas de reproducción se tiende a acudir a tratamientos altamente complejos, con un gran coste económico y posibles efectos adversos para mejorar la fertilidad. Sin embargo, es de vital importancia hacer un buen asesoramiento sobre buenos hábitos de vida que puedan incrementar las tasas de éxito. Como se puede ver en esta revisión, la alimentación ejerce un efecto evidente sobre la calidad seminal, y un adecuado control nutricional podría ser importante en el tratamiento de la infertilidad masculina asociada a parámetros espermáticos anormales). Se ha observado que hombres con una baja adherencia a la dieta mediterránea tienen casi 3 veces mayor probabilidad de tener estos parámetros alterados en comparación con hombres que siguen una dieta de tipo mediterránea (4).

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Skoracka, K., Eder, P., Łykowska-Szuber, L., Dobrowolska, A., & Krela-Kaźmierczak, I. (2020). Diet and Nutritional Factors in Male (In)fertility—Underestimated Factors. Journal Of Clinical Medicine9(5), 1400. https://doi.org/10.3390/jcm9051400

2. Salas-Huetos, A., Babio, N., Carrell, D., Bulló, M., & Salas-Salvadó, J. (2019). Adherence to the Mediterranean diet is positively associated with sperm motility: A cross-sectional analysis. Scientific Reports9(1). https://doi.org/10.1038/s41598-019-39826-7

3. Danielewicz, A., Przybyłowicz, K., & Przybyłowicz, M. (2018). Dietary Patterns and Poor Semen Quality Risk in Men: A Cross-Sectional Study. Nutrients10(9), 1162. https://doi.org/10.3390/nu10091162

4. Suliga, E., & Głuszek, S. (2020). The relationship between diet, energy balance and fertility in men. International Journal For Vitamin And Nutrition Research90(5-6), 514-526. https://doi.org/10.1024/0300-9831/a000577

5. Ramírez, N., Estofán, G., Tissera, A., Molina, R., Luque, E., & Torres, P. et al. (2021). Do aging, drinking, and having unhealthy weight have a synergistic impact on semen quality?. Journal Of Assisted Reproduction And Genetics38(11), 2985-2994. https://doi.org/10.1007/s10815-021-02274-2

6. Shan, S., Xu, F., Hirschfeld, M., & Brenig, B. (2021). Sperm Lipid Markers of Male Fertility in Mammals. International Journal Of Molecular Sciences22(16), 8767. https://doi.org/10.3390/ijms22168767

7. Mínguez-Alarcón, L., Chavarro, J., Mendiola, J., Roca, M., Tanrikut, C., & Vioque, J. et al. (2017). Fatty acid intake in relation to reproductive hormones and testicular volume among young healthy men. Asian Journal Of Andrology19(2), 184. https://doi.org/10.4103/1008-682x.190323

8. Cortés, E., Hidalgo, M. J., Rizo-Baeza, M. M., Aguilar, M. J., & Gil, V.. (2013). Índice elevado de ácidos grasos omega 6/omega 3 en niños con neuropatías causa o efecto. Nutrición Hospitalaria, 28(4), 1165-1170. https://dx.doi.org/10.3305/nh.2013.28.4.6584

9. Estruch, R., Ros, E., Salas-Salvadó, J., Covas, M., Corella, D., & Arós, F. et al. (2018). Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet Supplemented with Extra-Virgin Olive Oil or Nuts. New England Journal Of Medicine378(25), e34. https://doi.org/10.1056/nejmoa1800389

10. Keszthelyi, M., Gyarmathy, V., Kaposi, A., & Kopa, Z. (2020). The potential role of central obesity in male infertility: body mass index versus waist to hip ratio as they relate to selected semen parameters. BMC Public Health20(1). https://doi.org/10.1186/s12889-020-8413-6

11. Khodamoradi, K., Parmar, M., Khosravizadeh, Z., Kuchakulla, M., Manoharan, M., & Arora, H. (2020). The role of leptin and obesity on male infertility. Current Opinion In Urology30(3), 334-339. https://doi.org/10.1097/mou.0000000000000762

7 de enero de 2016

Espermatozoides a dieta.


La mayoría de los beneficios de una dieta saludable son ampliamente conocidos, ya que disminuyen problemas de salud, ayudan a alargar tu vida y te hace sentir mejor si se compagina con ejercicio. Pero, si estos no son lo suficientemente buenos para ti, te damos otra alegría, mejorar tus hábitos alimenticios también te puede convertir en todo un semental. Existen muchos estudios que aseguran que una dieta rica y equilibrada en antioxidantes y ácidos grasos poliinsaturados, entre otros, pueden mejorar tu calidad seminal.   
La calidad seminal está definida por varios parámetros como son el volumen del semen, recuento total de espermatozoides, velocidad y forma de los espermatozoides (8). Si estos parámetros seminales son los adecuados, la calidad seminal será buena y por tanto beneficiará a aquellos hombres que deseen ser padres (en la figura 1 puedes observar los parámetros que se estudian para saber si el semen es de calidad o no).
De hecho, se sabe que actualmente el descenso de la fertilidad humana es debido en parte, a una dieta deficiente en dichos componentes (9).

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Figura 1. Parámetros de calidad seminal.
Pero… ¿qué son y qué hacen los antioxidantes?

Los antioxidantes son moléculas de diverso origen cuya función es evitar la oxidación excesiva de las moléculas presentes dentro y fuera del espermatozoide, evitando así el daño en su material genético (DNA), en sus proteínas o en sus membranas. Entre ellos, podemos encontrar a las vitaminas A, B9, B12, C, D3, E, glutatión o ácido alfa-lipóico, entre otros. Todos estos elementos podemos incluirlos de manera sencilla en nuestra dieta, a través de varios grupos de alimentos como:

  • Las frutas: Son un grupo de alimentos ya muy conocido y atractivo por su gran variedad de colores y sabores. Este grupo de alimentos contiene variadas concentraciones de diferentes pigmentos con capacidad antioxidante (6). La toma de los distintos tipos de antioxidantes en la dieta, como licopenos o carotenoides, entre otros, están relacionados con la calidad espermática. De todas formas todavía no se conoce en detalle la relación de la dosis de estos antioxidantes con la calidad espermática (12).
  • Las verduras: El folato o vitamina B9 se incluye en alimentos como la lechuga, las espinacas y los espárragos (11). Esta vitamina tiene papeles muy importantes como antioxidante, pero si fuera poco, también va a aumentar la velocidad con la que naden los espermatozoides además de aumentar en número (7). A si que chicos, aunque ya sabemos que la comida de “color verde” no es la más apetecible, habrá que hacer un esfuerzo de vez en cuando.
  • Los cereales: Si siempre te han dicho que desayunar es importante, después de leer este artículo se va a convertir en un hábito obligatorio de tu rutina, ya que muchos estudios aseguran que los cereales son ricos en vitamina A, folatos y minerales tales como el selenio y el zinc (10). Pero no os confundáis, no cualquier desayuno sirve. Por un lado, se ha visto que los cereales integrales o la fruta son muy favorables (5), pero por otro lado, los cereales refinados no son para nada aconsejables pues su ingesta se ve correlacionada con una disminución de la motilidad espermática (4).
  • Los alimentos de origen animal: Al ser un conjunto tan amplio de alimentos aportan multitud de beneficios. Este grupo de alimentos, que no solo engloban las carnes y huevos sino que también, tenéis que recordar, al pescado y a los productos lácteos.
¿Y por qué son tan importantes los alimentos de origen animal?

Veréis, la única forma de poder consumir vitamina B12 es a partir de alimentos de origen animal como son las sardinas, las vísceras y el atún, entre otros (11), ¿os acordáis de las propiedades del folato?, pues bien, esta vitamina tiene las mismas bondades sobre el semen.
Por otra parte, alimentos como la yema de huevo o la leche son ricos en vitamina A que, como la mayoría de vitaminas que estamos citando en este artículo, tiene un efecto positivo sobre la movilidad y la concentración seminal (7, 11). Otros alimentos como las grasas y los aceites de origen animal son ricos en vitamina E, nutriente con altos efectos antioxidantes y que entre todos los antioxidantes no enzimáticos citados, es el que más especializado se encuentra en evitar daños en la membrana espermática (2).
En cuanto a las carnes procesadas, deberéis tener cuidado con ellas, ya que su ingesta se ha visto directamente relacionada con una peor morfología espermática (1). 
Por otra parte, queremos reiterar que hay que tener cuidado con su ingesta excesiva, ya que últimamente están muy de moda los suplementos vitamínicos y no siempre son ni necesarios ni buenos.
Por último, una aclaración más, el papel de estos antioxidantes, tan solo es de ayuda para mejorar la fertilidad, pero en ningún caso erradicarán problemas de infertilidad, ya que normalmente son debidos a otras causas que su médico deberá de estudiar.

¿Qué son y dónde se encuentran los ácidos grasos poliinsaturados?

Los ácidos grasos poliinsaturados, en abreviación PUFAs, son moléculas lipídicas que poseen más de un doble enlace entre sus carbonos. Los ácidos grasos  esenciales para el ser humano son el omega 3 y 6. Estos ácidos grasos no pueden ser sintetizarlos y deben ser ingeridos mediante la dieta. Los podemos encontrar principalmente en el pescado, las semillas y los frutos secos (11).
El pescado, y sobre todo el pescado azul, contiene altos niveles de omega 3, vitamina D y ácido docosahexaenoico (DHA), uno de los principales componentes de la membrana espermática (3, 10).
Algunos de los pescados con mayor cantidad de omega 3 en la dieta mediterránea, aparecen en la tabla 1 (3).
Tabla 1: Valores de contenido en omega 3 de varios pescados (1).
Sin embargo, para aquellos hombres a los que el pescado no les haga mucha ilusión, que no se preocupen, existen otros alimentos con elevado contenido de este ácido graso, como por ejemplo el marisco, la yema de huevo, los frutos secos o el brócoli.

¿Falta algo más en mi dieta?

Por supuesto, algunos nutrientes y minerales, como el zinc o el selenio, también están relacionados con una buena calidad espermática. Estos elementos los puedes encontrar en la mayoría de alimentos que ya se han mencionado, y sobre todo en los cereales, como el trigo y el arroz, que son ricos en selenio (11). Este mineral es esencial en la formación de los espermatozoides (espermatogénesis) y en la síntesis de testosterona (7), hormona necesaria para fabricar espermatozoides. Por su parte el zinc, que aparece en carnes y pescados (11), está implicado en casi todos los aspectos de la reproducción masculina (7).

Entonces, ¿qué tengo que hacer para tener una buena calidad seminal?

Después de presentarte a todos los alimentos que contienen propiedades beneficiosas, podemos decirte que una dieta que incluya antioxidantes y ácidos grasos omega 3 en la cantidad adecuada para tu condición, permitirá mejorar tu salud y, por tanto, la calidad seminal. Como todo médico recomienda hoy en día, una buena dieta equilibrada (a ser posible, sin excesos ni defectos en cualquiera de los nutrientes) y una buena dosis de ejercicio te permitirá mantener una vida sana, pero no solo a ti, sino también a tus espermatozoides.

Laura Gamoneda Bello
Sergio González Fernández
Sara Sanz Juste




Bibliografía:
  1. Afeiche MC., Gaskins AJ., Williams PL., et al. 2014. Processed Meat Intake Is Unfavorably and Fish Intake Favorably Associated with Semen Quality Indicators among Men Attending a Fertility Clinic. The Journal of Nutrition. 144(7):1091-1098.
  2. Agarwal A., Durairajanayagam D. and du Plessis S. 2014. Utility of antioxidants during assisted reproductive techniques: an evidence based review. Reproductive Biology and Endocrinology, 12:112, 1-19.
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6 de enero de 2016

Efectos de los ácidos grasos, antioxidantes y otros nutrientes sobre la calidad seminal humana.


Resumen
La calidad seminal es el conjunto de parámetros que permiten predecir la capacidad fecundante del semen de un paciente. Esta calidad se encuentra en gran medida relacionada con los hábitos y el estilo de vida, siendo la dieta uno de los pilares importantes.
Una dieta rica en frutas, verduras y pescado aporta nutrientes, tales como ácidos grasos poliinsaturados, que pueden ayudar a aumentar la fluidez de la membrana del espermatozoide, y antioxidantes, los cuales ayudan a mantener en buen estado a los espermatozoides y en general a la serie espermatogénica que darán lugar a nuevos espermatozoides. Dentro de estos antioxidantes, se encuentran las vitaminas y los minerales que protegen a los espermatozoides de las especies reactivas de oxígeno y de los fenómenos de oxidación, peroxidación lipídica y daño en el DNA, que si no fueran en gran parte amortiguados conllevaría a una pobre calidad espermática y por ende, a una pobre capacidad fecundante. 
Al igual que en la gran mayoría de procesos, la dosis de todos estos nutrientes ha de ser en la cantidad justa y necesaria requerida por cada uno de ellos. Es difícil adecuar dicha dosis a cada paciente y se requiere de más estudios para observar, en gran medida, si el exceso de antioxidantes y ácidos grasos también sería perjudicial para los parámetros de calidad seminal.

Introducción
La calidad seminal es definida por varios parámetros, de los cuales los más importantes son la morfología, el volumen, la movilidad total y progresiva, la vitalidad, el número total y la concentración espermática (4). Esta calidad es modificada dependiendo del estilo de vida y de otros factores ambientales. Dentro del estilo de vida, uno de los componentes determinantes es la dieta. Además, hay que tener en cuenta que el tipo de alimentos ingeridos varían en las diferentes regiones del mundo.
La membrana del espermatozoide está compuesta, entre otras moléculas, por ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) de 20 y 22 carbonos, como los ácidos omega 3 y omega 6 (6). Gracias a estos PUFAs, la membrana del espermatozoide es fluida, lo que permite una mayor eficacia a la hora de realizar su función biológica, la fecundación del ovocito. Sin embargo, estos PUFAs son muy sensibles al ataque de las especies reactivas de oxígeno (ROS) que pueden provocar peroxidación lipídica, disminuyendo la calidad de los espermatozoides (17).
Los ROS son todas aquellas moléculas con alta capacidad reactiva que proceden del metabolismo del oxígeno, dentro de los que se encuentran los denominados radicales libres, como el radical superóxido (O2.-) o el radical hidroxilo (OH.-). Al ser resultado del metabolismo del oxígeno, la principal fuente de ROS se encuentra en la mitocondria, donde se lleva a cabo el transporte de electrones para formar la energía necesaria con la que suplir las funciones vitales de la célula (18).
Estos ROS pueden producir daños en diferentes niveles, ya sea produciendo peroxidación lipídica al reaccionar con los lípidos de la membrana, como ya se ha mencionado anteriormente, o produciendo daños sobre la doble hebra de DNA, provocando roturas de cadena sencilla o de cadena doble. Sin embargo, debe existir un nivel mínimo de ROS, que son esenciales para las señales intracelulares que conforman múltiples cascadas de señalización y procesos en la célula. Así, bajos niveles de ROS dan lugar a procesos de proliferación y diferenciación, mientras que altos niveles de ROS dan lugar a procesos apoptóticos y daño celular (18). Para que exista un equilibrio, deben existir moléculas que permitan detoxificarlas. Estas moléculas se conocen con el nombre de agentes antioxidantes.
Los antioxidantes son moléculas que permiten destruir y/o secuestrar los ROS producidos en el interior o exterior celular. Algunas de estas moléculas se localizan en la propia cadena de transporte de electrones, como el citocromo p450. Otras se encuentran en el interior mitocondrial, como la superóxido dismutasa 2 (SOD2) y la catalasa (CAT). También hay otras enzimas que ayudan a eliminar los ROS, como la glutatión peroxidasa (GSH-Px) o las superóxido dismutasas 1 y 3 (SOD 1 y 3) (2). Algunos de estos antioxidantes actúan indirectamente sobre las vías de señalización de los ROS en lugar de actuar eliminando directamente la molécula. Una excepción puede ser el alfa-tocoferol (forma más activa de la vitamina E), molécula que actúa como scavenger o secuestrador de ROS (7).
Estas moléculas antioxidantes pueden incorporarse con la dieta y componen una fuente natural de defensas contra los ROS. De esta forma, se relaciona una menor ingesta de algunos nutrientes antioxidantes como las vitaminas A, B9, C y E con la infertilidad masculina (11).
No solo los ácidos grasos y la cantidad de antioxidantes influyen en la calidad seminal. Así, algunos aminoácidos, como la L-carnitina o la L-arginina, u otros micronutrientes, como el zinc y el selenio, afectan directamente a los parámetros de calidad seminal anteriormente mencionados (8) (figura 1).
Figura 1: Algunos componentes nutricionales que afectan a la calidad seminal.
Discusión
A. Ácidos grasos
Los ácidos grasos son elementos importantes en la membrana plasmática, que aunque pueden mejorar la fluidez de la membrana, pueden participar en las reacciones de peroxidación lipídica en las que también participan los ya antes mencionados ROS y que en grandes concentraciones son perjudiciales (17).
  • Ácidos grasos y la membrana del espermatozoide: En el espermatozoide humano, los ácidos grasos predominantes son el ácido palmítico y el ácido docosahexaenoico (DHA), que son un ácido graso saturado (SFA) y un ácido graso poliinsaturado omega 3 (PUFA n-3), respectivamente.
En cuanto al ácido palmítico, es el ácido graso saturado de mayor concentración en los espermatozoides. Se ha observado en algunos estudios que se mantiene constante entre hombres fértiles e infértiles, mientras que en otros estudios se ha observado un aumento de concentración de este ácido graso en hombres infértiles (6).
En cuanto al DHA, se ha observado que hay una alta concentración de este tanto en el eyaculado como en los espermatozoides. Además, se ha encontrado un mayor contenido en DHA en hombre normozoospérmicos que en astenozoospérmicos, lo que sugiere que el DHA está positivamente relacionado con la motilidad espermática. El aumento de la motilidad espermática se relaciona con la capacidad del DHA para otorgar fluidez a la membrana. Apoyando a todo esto, se relacionaron los diferentes niveles de ácidos grasos presentes en la membrana con la motilidad, morfología y concentración espermáticas, encontrando una correlación positiva entre la cantidad de DHA y estas propiedades (3) (tabla 1).
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Tabla 1: Relación de ácidos grasos con algunos parámetros de calidad seminal (motilidad, morfología, concentración).
Los PUFAs predominantes en la membrana del espermatozoide son el omega 3 y omega 6, que determinan las propiedades de fluidez y de permeabilidad. Sin embargo, los humanos, como el resto de animales, no pueden sintetizar PUFAs puesto que no poseen las enzimas desaturasas adecuadas. Es por ello por lo que es tan importante incluir el omega 3 en la dieta, ya que es el sustrato mediante el cual se crea DHA endógenamente (6, 17).
El número de estos PUFAs, su posición y su estado cis/trans en el doble enlace afectarán a la función de la célula además de a la propia fluidez de la membrana. Tanto es así, que se ha observado que grandes cantidades de ácidos grasos trans están correlacionadas inversamente con la concentración espermática (6). El consumo principal de los ácidos grasos trans en nuestra dieta, proviene sobretodo de aceites vegetales hidrogenados procesados industrialmente, como la margarina. De manera natural, se encuentran en la carne derivada de rumiantes (19).
  • Ácidos grasos y alimentación: Actualmente se consumen grandes cantidades de ácidos grasos poliinsaturados, sobre todo omega 6. Se ha observado que el ácido linoleico, un ácido graso omega 6, que se encuentra sobretodo en el aceite de soja, parece disminuir las concentraciones de ácido eicosapentaenoico (EPA) y DHA en los hombres, ambos ácidos grasos omega 3. Los omega 3, que no se ingieren en gran cantidad, se deberían incluir en la dieta mediante la toma de pescado y otros alimentos que lo contengan, como los frutos secos. Generalmente, se recomienda un consumo mínimo de 250-500 mg/día de EPA + DHA en humanos. Esta toma es difícil y a veces se debería plantear la administración de estos ácidos grasos como suplemento alimenticio, lo que mejoraría en gran medida la motilidad de los espermatozoides entre otras de sus características (6).
Por otra parte, mayores proporciones de omega 6 que de omega 3 disminuyen los niveles de DHA, dato que se relaciona con el hecho de que en los espermatozoides de hombres infértiles exista un mayor ratio de omega 6/omega 3 (tabla 1)(3, 6).
Una buena estrategia para cubrir las necesidades personales de estos ácidos grasos sería utilizar la nutrilipidómica como herramienta para personalizar los requerimientos energéticos de cada paciente. Por ejemplo se podrían administrar dosis de ácidos grasos junto con moléculas que eviten la oxidación de estos al ser ingeridos, de tal manera que se ayude a aumentar la calidad seminal del paciente mejorando, entre otras, la fluidez de los espermatozoides. Este tratamiento se debería continuar hasta pasados más de tres meses, puesto que este es el tiempo requerido para que se renueve completamente la serie espermatogénica (9).
B. Antioxidantes
Los antioxidantes son moléculas que se encuentran principalmente en frutas y hortalizas. En cuanto a la participación de los antioxidantes en los parámetros de fertilidad masculina, entre los que se encuentra la calidad seminal, se ha observado que:
  • 1 de cada 20 hombres son subfértiles, de los cuales del 30% al 80% se cree que es debido al estrés oxidativo (15).
  • Los hombres infértiles, en comparación con los hombres fértiles, parecen tener menores niveles de antioxidantes en su semen (1, 8).
  • Los niveles de ROS son significativamente mayores en las muestras de esperma infértiles en comparación con los procedentes de las muestras saludables. Los hombres expuestos a niveles más altos de fuentes de radicales libres son mucho más propensos a tener espermatozoides anormales y un número anormal.
Dentro de los elementos antioxidantes relacionados con la calidad seminal, se pueden encontrar:
  • Ácido Alfa-Lipóico (ALA): Además de sus funciones quelantes, ALA es capaz de regenerar otros antioxidantes como el CoQ10, el glutatión, la vitamina C y E. Es un potente antioxidante para los espermatozoides en los estudios con animales y protege al esperma contra el daño oxidativo de los radicales libres. En estudios animales, se ha observado que aumenta la motilidad y la viabilidad espermáticas, minimiza el daño en el DNA y ayudando a dar energía al espermatozoide (8).
  • CoQ10: La administración oral de este nutriente aumenta los niveles de CoQ10 en el plasma seminal, aumenta la concentración y la motilidad de los espermatozoides. Se ha observado en varios estudios que el tratamiento con ubiquinol (CoQ10 reducida) o CoQ10 en hombres con infertilidad idiopática provoca la disminución en los niveles de peroxidación lipídica y de estrés oxidativo en el plasma seminal, así como un aumento de las enzimas antioxidantes y de los niveles de ubiquinol (2).
  • El glutatión: Es vital para las defensas antioxidantes del esperma y ha demostrado tener un efecto positivo en la motilidad espermática (8).
  • Vitamina A: Bajas concentraciones de esta vitamina se asocian con parámetros anormales en el semen. Además la toma de beta-caroteno, precursor de esta vitamina, está positivamente asociada con una mayor concentración de espermatozoides y una mejora de la motilidad (8).
  • Vitamina B9 (Folato) y vitamina B12: Estados deficientes en ambas vitaminas se han relacionado con una disminución del número y motilidad espermáticas. Ambas vitaminas facilitan la espermatogénesis, ya que están relacionadas con la síntesis de DNA para el crecimiento de las células germinales y una rápida división celular. La deficiencia en vitamina B12 está fuertemente relacionada con una reducción de la motilidad y recuento espermáticos (8). Se han encontrado que los niveles de folato en plasma seminal son mayores en los hombres fértiles con respecto a los infértiles (2).
  • Vitamina C (ácido ascórbico): Es una de las vitaminas más importantes y debe ser ingerida en la dieta, pues esta molécula no puede ser sintetizada por el organismo. Las principales fuentes de vitamina C se encuentran en las frutas y en las verduras. Una característica de esta vitamina es que es inestable al calor y a la oxidación por lo que se destruye tanto con la cocción como con la alcalinidad, por lo que debe ingerirse de frutas y verduras en fresco (13).
    En un estudio reciente, se evaluaron los niveles de ácido ascórbico en el plasma seminal de hombres fértiles e infértiles. En este estudio, los niveles de ácido ascórbico en el plasma seminal se correlacionaron positivamente con la concentración de espermatozoides, la movilidad y el porcentaje de espermatozoides con morfología normal. Así mismo, los niveles de ácido ascórbico en el plasma seminal disminuían significativamente en hombres infértiles. De hecho, la disminución de los niveles de ácido ascórbico en el plasma seminal de pacientes infértiles es un factor de riesgo para la anormalidad de los espermatozoides y la infertilidad masculina idiopática (1).
    La suplementación de ácido ascórbico en la dieta conlleva a mejorar tanto la viabilidad como la motilidad espermática y reduce el número de espermatozoides anormales y la aglutinación espermática (8).
  • Vitamina D3: Se localiza en la cabeza y pieza intermedia del espermatozoide. Se cree que está involucrada en la protección del DNA y que ayuda al movimiento del espermatozoide. Además, bajos niveles de vitamina D3 en suero están relacionados con un aumento de la concentración intracelular de calcio, una disminución de la motilidad, una reacción acrosómica reducida y una menor funcionalidad espermática (8).
  • Vitamina E: Su forma más activa es el alfa-tocoferol. Se ha demostrado que desempeña un papel esencial en la inhibición del daño causado por ROS por peroxidación lipídica de los ácidos grasos insaturados de la membrana espermática. Además, se ha observado que mejora la motilidad de los espermatozoides y la fertilización del ovocito en la fecundación in vitro (FIV) (2, 8).
Recientemente se ha propuesto que la toma oral de antioxidantes, debido a la limitada absorción intestinal, disminuye la concentración eficaz de estos para hacer frente a los ROS (2). Por tanto, se necesita seguir investigando para averiguar si este puede ser un método a considerar para reducir la fragmentación y ayudar a aumentar los parámetros de calidad espermática.
C. Minerales
  • Selenio: Es esencial en la formación de las selenoproteínas, como la glutatión peroxidasa. Además, es importante para la síntesis de testosterona y para la espermatogénesis. Se ha observado que su administración sinérgica con la vitamina E protege de los efectos de oxidación y aumenta la motilidad así como la morfología espermáticas (2, 8, 12).
  • Zinc: Se encuentra en altas concentraciones dentro de la próstata, de los testículos y del semen. Está implicado en prácticamente todos los aspectos de la reproducción masculina, incluyendo el metabolismo hormonal, la espermatogénesis y la motilidad del esperma. La deficiencia de zinc conlleva a una disminución de los niveles de testosterona, número y motilidad de los espermatozoides, hechos que se relacionan con los bajos niveles de zinc en el plasma seminal de hombres astenozoospérmicos (8, 14). Por otra parte, los hombres fértiles presentan niveles de zinc en el plasma seminal más elevados en comparación con los hombres infértiles, al igual que los niveles de vitamina B9. Estos dos nutrientes están relacionados, ya que la deficiencia en zinc disminuye la absorción y el metabolismo del folato. Es por ello que se recomienda la toma de zinc y folato de forma simultánea (2).
D. Aminoácidos
  • L-Arginina: Es esencial en la motilidad del esperma debido a su papel como precursor en la síntesis de óxido nítrico. También se requiere arginina para la angiogénesis, la espermatogénesis y la secreción de hormonas (8, 16).
  • L-Carnitina: En el epidídimo, la carnitina sirve como sustrato energético para los espermatozoides, mejorando el transporte de ácidos grasos hacia la mitocondria. Tiene efecto antioxidante, destruyendo los ROS, y se ha observado que aumenta la motilidad espermática (2, 8). Existen varios estudios en los que se encuentra mayor cantidad de carnitina en semen de hombres fértiles en comparación con los de hombres infértiles (8, 9).
Conclusión
Se ha observado que varios parámetros de calidad seminal se encuentran asociados a la ingesta de antioxidantes y ácidos grasos poliinsaturados, entre otros nutrientes.
Una dieta rica en vegetales y frutas provee de mayores niveles antioxidantes para hacer frente a la acción de los ROS durante la espermatogénesis, mejorando así los parámetros seminales.
Por otra parte, los ácidos grasos poliinsaturados omega 3, que principalmente se encuentran en el pescado, permiten incorporar ácidos grasos a la membrana del espermatozoide. Esta incorporación mejora la fluidez y la movilidad de la membrana ya que posibilita que se forme DHA, ácido graso que se encuentra en la composición de dicha membrana.
Además de una adecuada ingesta de ácidos grasos y antioxidantes, también existen otros elementos, como aminoácidos esenciales o minerales, que son principales para las funciones del espermatozoide y que podrían mejorar los parámetros de calidad seminal si se incluyen en la dieta.
Así pues, concluimos que una dieta rica y equilibrada de estas sustancias puede mejorar en gran medida la calidad seminal.
Laura Gamoneda Bello
Sergio González Fernández
Sara Sánz Juste

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  19. Información tomada de: http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com.es/2013/10/grasas-parcialmente-hidrogenadas-grasas.html [visitado por última vez: 8/1/2016].