12 de enero de 2026

IMPACTO DE LAS DROGAS RECREATIVAS EN LA CALIDAD SEMINAL


          Impacto de las drogas recreativas en la calidad seminal

En las últimas décadas, la calidad seminal ha experimentado un marcado deterioro, en gran medida atribuible a cambios en el estilo y la calidad de vida. Se estima que aproximadamente el 15 % de las parejas en edad reproductiva presentan problemas de infertilidad, y que en cerca de la mitad de estos casos, la infertilidad masculina actúa como causa principal o como factor contribuyente (Sharlip et al., 2002). Entre los determinantes más relevantes se incluyen la obesidad, los hábitos dietéticos, el estrés, el tabaquismo y el consumo de alcohol. Estos factores pueden comprometer la motilidad, la morfología y la integridad del ADN espermático, así como alterar la regulación endocrina de la función reproductiva.

Diversas sustancias de uso recreativo, como el tabaco, el cannabis y el alcohol, se han vinculado directamente con la infertilidad masculina (Fronczak et al., 2012). Los mecanismos implicados abarcan efectos citotóxicos directos, modificaciones en los niveles de cortisol, alteraciones en la secreción de GnRH, atrofia testicular, hiperprolactinemia, incremento del estrés oxidativo, mayor aromatización de la testosterona e hiperactivación espermática, todos ellos responsables de cambios adversos en los parámetros seminales (Emanuele et al., 1998; Fronczak et al., 2012). Además de las alteraciones clásicas en los parámetros seminales, el consumo de drogas recreativas se ha asociado con un aumento de la fragmentación del ADN espermático y modificaciones epigenéticas, lo que podría comprometer no solo la fertilidad masculina, sino también el desarrollo embrionario y los resultados reproductivos (Sansone et al., 2018).

Numerosas investigaciones indican que el consumo de sustancias recreativas es especialmente prevalente en varones jóvenes en edad reproductiva, lo que incrementa su relevancia clínica en el contexto de la infertilidad masculina (Sansone et al., 2018). En conjunto, el consumo de drogas recreativas se asocia con alteraciones significativas en la espermatogénesis, así como en la motilidad y la morfología de los espermatozoides. Tal como se muestra en la Figura 1, estas sustancias ejercen su efecto mediante vías hormonales, citotóxicas y oxidativas que repercuten negativamente en la fertilidad masculina. 

Además de los mecanismos hormonales y citotóxicos descritos, evidencias recientes señalan la implicación de vías neuroquímicas y oxidativas en el deterioro de la función espermática inducido por determinadas drogas recreativas. En este contexto, el receptor N-Metil-D-Aspartato (NMDA), tradicionalmente asociado al Sistema Nervioso Central, ha sido identificado en espermatozoides humanos, localizándose principalmente en la región flagelar, donde participa en la regulación de la motilidad, la capacitación y la reacción acrosómica mediante el control de la concentración intracelular de Calcio (Li et al., 2021). 

Sustancias como la ketamina, que actúa como antagonista no competitivo del receptor NMDA, inhibe su activación fisiológica, provocando una disminución significativa de la entrada de Ca²⁺ en el espermatozoide. Esta alteración conduce a una reducción de la motilidad progresiva, de la capacidad de penetración y de los procesos clave para la fecundación, como la capacitación y la reacción acrosómica. Estudios experimentales han demostrado que la activación del receptor NMDA mediante su ligando fisiológico puede revertir parcialmente estos efectos adversos, lo que confirma su papel funcional en la regulación de la actividad espermática humana.

Paralelamente, el bloqueo del receptor NMDA y la alteración de la homeostasis del Ca²⁺ intracelular favorecen un aumento de la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS). Si bien es cierto, niveles fisiológicos de ROS son necesarios para algunos procesos normales, como la capacitación espermática, pero, su acumulación excesiva induce estrés oxidativo, uno de los principales mecanismos responsables del daño espermático. El exceso de ROS provoca peroxidación lipídica de la membrana plasmática, disminución de la fluidez de la cola espermática, alteraciones mitocondriales y un incremento de la fragmentación del ADN espermático, comprometiendo tanto la fertilidad masculina como la calidad genética del embrión (Wang et al., 2025).

En conjunto, la disrupción de la señalización mediada por el receptor NMDA y el incremento del estrés oxidativo constituyen mecanismos interrelacionados mediante los cuales determinadas drogas recreativas ejercen efectos deletéreos sobre la función y la integridad de los espermatozoides. Estos hallazgos refuerzan la importancia de considerar no sólo los efectos hormonales y tóxicos clásicos, sino también las alteraciones neuroquímicas y oxidativas en la evaluación del impacto de las drogas recreativas sobre la fertilidad masculina.





     Figura 1. Efectos del consumo de drogas recreativas sobre los espermatozoides. Li et al. (2011).


Tipos de drogas recreativas y su implicación en la calidad seminal

En cuanto al consumo del tabaco, este afecta negativamente tanto al proceso de espermatogénesis, así como a la calidad seminal. (Rehman et al., 2018). Concretamente, esta sustancia está relacionada con una disminución del volumen seminal y del recuento total de espermatozoides, así como alteraciones de la morfología y la motilidad normal. Se estima que 1300 millones de personas de todo el mundo consumen productos de tabaco según la Organización Mundial de la Salud.

 

El consumo de tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo de la marihuana, tiene efecto negativo en la segregación de las hormonas LH y FSH, así como sobre la producción de testosterona y la espermatogénesis. (Daniell, 2002). Además, también afecta a la motilidad y a la viabilidad de los espermatozoides. Es por eso por lo que los receptores cannabinoides CB1 y CB2 se han descrito como reguladores de la actividad espermática. Estudios recientes han demostrado cómo estos receptores cannabinoides se expresan no solo en el eje hipotálamo-hipófisis-gonadal, sino también en células testiculares y en los propios espermatozoides, lo que explica el impacto directo del cannabis sobre la función espermática y la capacidad fecundante (Sansone et al., 2018).

 

Por otro lado, el consumo excesivo de alcohol produce un aumento de los niveles de estrógenos y una reducción en los niveles de testosterona. (Bansal, 2013). Esto se debe al daño producido por el alcohol sobre las células de Leydig, responsables del soporte de la espermatogénesis, y la alteración del eje hipotálamo hipófisis gonadal, siendo los jóvenes en edad reproductiva los potenciales consumidores. Dado que la producción y la calidad del esperma dependen del equilibrio hormonal adecuado, cada uno de estos factores puede tener un efecto negativo sobre la calidad espermática.

 

Además del tabaco, el cannabis y el alcohol, otras drogas recreativas como la cocaína, los opioides y el MDMA han sido relacionadas con alteraciones en la espermatogénesis, daño testicular y disminución de la calidad espermática, principalmente a través de mecanismos de toxicidad directa y estrés oxidativo (Sansone et al., 2018). Como se muestra en la Figura 2, las drogas recreativas actúan a distintos niveles del sistema reproductor masculino, comprometiendo tanto la regulación hormonal como la función y la integridad de los espermatozoides.

 

 

Figura 2. Principales mecanismos mediante los cuales el consumo de drogas recreativas afecta a la fertilidad masculina, incluyendo alteraciones hormonales, estrés oxidativo y daño directo sobre la espermatogénesis y la función espermática. (Sansone et al,. 2018).


Conclusión

Los efectos adversos sobre la fertilidad masculina, incluyendo alteraciones en la calidad y cantidad de espermatozoides, pueden revertirse parcialmente mediante cambios en el estilo de vida. Estrategias como la adopción de una dieta equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico y el manejo adecuado del estrés han demostrado favorecer la recuperación espermática y mejorar los resultados de las técnicas de reproducción asistida. Estos cambios se reflejan en un aumento de la calidad espermática en aproximadamente 3-4 meses desde el principio del tratamiento. Esto se debe a la duración de la espermatogénesis, que ronda los 74 días aproximadamente. 


Además, la evidencia indica que la suspensión del consumo de drogas recreativas, así como la reducción del consumo de tabaco y alcohol, constituye una de las medidas preventivas más eficaces para minimizar el daño testicular y mejorar la fertilidad. Aunque la reversibilidad completa del daño espermático aún no está totalmente documentada, diversos estudios sugieren que incluso cambios moderados en los hábitos de vida pueden tener un impacto positivo significativo en la calidad del semen. Por ejemplo, se ha observado que hombres que adoptan un patrón de alimentación rico en antioxidantes y reducen la exposición a sustancias tóxicas presentan mejoras en la motilidad y morfología espermática en un periodo relativamente corto. En consecuencia, la implementación de estrategias de salud integral y la educación sobre hábitos de vida saludables no solo son útiles para los hombres que buscan concebir, sino que también representan una intervención preventiva importante en el manejo de la infertilidad masculina, respaldada por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud.



Nahia Estebanez y Cristina de Nicolás.

 

 

Bibliografía


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Bansal, V. (2013). “Andropause A Clinical Entity”,  Journal of Universal College of Medical Sciences, 1(2), pp. 54–68. 

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Emanuele, M. A., Emanuele, N. V., et al. (1998) “ Alcohol’s effects on male reproduction”, Alcohol Health and Research World, 22(3), pp.195–201.


Fronczak, C. M., Kim, E. D., Barqawi, A. B., et al. (2012) “ The insults of illicit drug use on male fertility”,  Journal of Andrology, 33(4), pp.515–528.
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Rehman, S., Usman, Z., Rehman, S., et al. (2018) “Impact of cigarette smoking on male fertility”, Andrología, 50(7), e13019.
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Sansone, A., Di Dato, C., de Angelis, C., et al. (2018) “ Smoke, alcohol and drug addiction and male fertility”,  Reproductive Biology and Endocrinology, 16 (3).
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Sharlip, I. D., Jarow, J. P., Belker, A. M., et al. (2002) “ Best practice policies for male infertility”, Fertility and Sterility, 77(5), pp. 873–882.
DOI: https://doi.org/10.1016/S0015-0282(02)03105-9

Wang, H., Li, Y., Zhang, X., Chen, J., & Liu, H. (2025). “Oxidative stress–induced sperm dysfunction and male infertility”. Frontiers in Endocrinology, 16, 1520835.

1 comentario:


  1. Bien organizado y explicado. El texto se hace corto, de todas maneras. Creo que podéis añadir algo más de detalle en los procesos en los que intervienen las distintas drogas y ampliar en el caso de cocaína, MDMA y opioides. No habláis de las ROS, pero son fundamentales en el efecto negativo de muchas de ellas. El párrafo final de la conclusión podría ser una sección por sí misma, con sus citas.

    También podéis revisar para mejorar la legilibilidad en alguna parte. Por ejemplo, frases como "Numerosas investigaciones indican que el consumo de sustancias recreativas es especialmente prevalente en varones jóvenes...". Además, podríais incluir algún dato concreto de prevalencia. En general, el texto es adecuado pero le falta algo de detalle.

    Tal vez podáis buscar una versión de las figuras con un poco más de calidad, aunque son legibles.

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