Figura 2. Estadística del consumo de Cannabis entre la
población española (OEDA, 2019).
Cannabis como tratamiento
En los últimos años (bajo el contexto de la
búsqueda de su legalización para uso recreativo en diferentes países) han
surgido un gran número de estudios que promueven el consumo de esta familia botánica: Cannabaceae como alternativa a ciertos tratamientos.
Los efectos más comúnmente citados a favor del
consumo de estas plantas y sus derivados son aquellos relacionados al impacto
psicoactivo causado principalmente por dos compuestos químicos contenidos en
estas plantas: el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol, de los que se ha
demostrado su capacidad de generar una sensación de tranquilidad al actuar como
depresores del sistema nervioso central.
Los efectos fisiológicos que estas sustancias provocan han sido explotados en la práctica médica, pues dicha capacidad de inhibir
el impulso nervioso ha llevado a que estas sustancias sean usadas como un
tratamiento al dolor crónico, tal como señalan Haroutounian y su equipo en un
estudio publicado en 2015, pues en la actualidad es utilizada como recurso
terapéutico ante el dolor neuropático en pacientes con cáncer y VIH.
La pluralidad de efectos ocasionados por esta droga ha permitido su empleo para tratar diversas alteraciones en la salud usándola a diferentes dosis y mediante distintas vías de administración; por mencionar
algunos: la respuesta positiva demostrada en pacientes con epilepsia y
esclerosis múltiple, además de su ya muy usado efecto para disminuir las
náuseas en pacientes que están sometidos a tratamiento de quimioterapia, ya que
disminuye la espasticidad.
Lo que es un hecho, es que las dosis y los
mecanismos de administración son determinantes para lograr los diversos efectos
que se pueden producir, pues la sinergia de los diferentes compuestos químicos
encontrados en Cannabis puede verse alterada al ser administrados de
manera independiente o incluso potencializarse; además, no debemos dejar de
lado que al ser organismos vivos cada planta independiente tendrá
características intrínsecas y por tanto sus efectos pueden ser variables; es
por eso que se están diseñando análogos sintéticos que permitan mejorar la
efectividad terapéutica, evitando así los posibles efectos psicoactivos que el
consumo de marihuana pueda producir.
Fumar Cannabis = ¿Más espermatozoides?
En lo que respecta a los efectos producidos por Canabbis
en la salud reproductiva la creencia tradicional dicta que su consumo es
negativo al momento de producir espermatozoides, pues se ha sugerido que el abuso de marihuana en humanos y
modelos animales afecta negativamente la espermatogénesis pues varios estudios afirman
que las altas concentraciones de THC afectan negativamente a la motilidad
espermática. Sin embargo, los datos son menos
claros para niveles de consumo moderado, pues las concentraciones de testosterona en suero pueden resultar superiores entre los consumidores de
marihuana. Un estudio recientemente publicado por Feiby Nassan y un
grupo de colaboradores expertos en el tema de la Universidad de Harvard en
Human Reproduction reportan que sorpresivamente aquellos hombres que han fumado
marihuana en algún momento de su vida tienen concentraciones significativamente
más altas de espermatozoides por eyaculado y un índice hormonal de FSH en suero
inferior a aquellos hombres que nunca habían fumado marihuana; tal fue la
sorpresa de la autora ante tales resultados, que en
entrevista afirmó:
"Nuestros hallazgos fueron contrarios a lo que inicialmente
planteamos como hipótesis.”
Figura 3. Feiby Nassan, investigadora de Harvard.
Para la realización del estudio Nassan y su
equipo estudiaron a un total de 662 hombres subfértiles con una edad media de
36,2 años de los cuales se obtuvieron un total de 1143 muestras de semen y 317
muestras de sangre entre los años 2000 y 2017. De entre los participantes, 365
(55%) informó haber fumado marihuana en algún momento de su vida y 11% de los
mismos mantenía su consumo hasta la actualidad. Curiosamente, en los resultados
del estudio se infirió que los consumidores de marihuana tenían una
concentración de esperma significativamente mayor (62.7 millones/ml) que los
hombres que nunca habían fumado marihuana (45.4 millones/ml) y que además,
éstos presentaban menor daño en el ADN espermático, respecto a los que nunca la
habían consumido.
En relación a otros parámetros de calidad
espermática, se analizó la motilidad, en donde se percibió que los espermatozoides
de aquellos hombres que nunca habían fumado marihuana tenían una mejor
motilidad en relación a aquellos que sí lo había hecho. al comparar el volumen
de eyaculado y la morfología de los espermatozoides aquellos hombres que
consumían Cannabis en la actualidad presentaron mejores valores en
relación a los no consumidores o a los hombres que la consumieron en el pasado.
No obstante, el estudio también encontró que, entre los fumadores de marihuana,
un mayor consumo se relacionó con niveles más elevados de testosterona en
suero, lo cual a su vez lo relacionan con mayores probabilidades de
involucrarse en conductas de búsqueda de riesgo, como es el hecho de fumar
marihuana bajo el contexto de ser considerada una sustancia ilícita.
A
pesar de lo esperanzador que pueden parecer estos resultados para los
consumidores de marihuana, el Dr. Jorge Chavarro de la Escuela de Salud Pública
TH Chan de Harvard y colaborador de Nassan afirmó:
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