El precio silencioso del consumo de drogas en la calidad del semen
¿Cómo influyen las drogas recreativas en la calidad del semen?
En las últimas décadas, la calidad del semen ha disminuido progresivamente en muchas partes del mundo. Este fenómeno no es casual sino que está estrechamente ligado a los cambios en el estilo de vida, como el aumento del estrés, la mala alimentación, el sedentarismo y el consumo de sustancias.
La fertilidad masculina depende de una correcta producción de espermatozoides en los testículos, un proceso llamado espermatogénesis, y de que estos espermatozoides sean numerosos, móviles, con forma adecuada y con su material genético intacto. Muchos hábitos cotidianos pueden alterar este delicado equilibrio y reducir las probabilidades de lograr un embarazo. Entre los hábitos más nocivos y más extendidos en la población se encuentran las drogas recreativas.
Figura 1: espermatogénesis.
Tabaco
El impacto del consumo del tabaco está comúnmente asociado únicamente a enfermedades pulmonares y cardíacas, pero la realidad va más allá. Fumar también daña seriamente la fertilidad masculina. El humo del tabaco contiene miles de sustancias tóxicas que llegan al torrente sanguíneo y alcanzan los testículos, entre las que se encuentran la nicotina y el benceno, entre otras. Estas sustancias aumentan el estrés oxidativo a través del aumento de las especies reactivas de oxígeno (ROS), un proceso que daña las células, incluidos los espermatozoides. (Rehman et al., 2018).
Como consecuencia, los hombres fumadores suelen presentar mayormente una disminución de la cantidad de espermatozoides, menor movilidad, aumento de espermatozoides con forma anormal y aumento del daño en el ADN espermático.
Todo esto reduce las posibilidades de fecundación y aumenta el riesgo de fallos en el desarrollo del embrión.
Cannabis
La marihuana contiene tetrahidrocannabinol (THC), una sustancia que interfiere con las hormonas que regulan la producción de espermatozoides y de testosterona. (Daniell, 2002). Además, los espermatozoides tienen receptores especiales para los cannabinoides, lo que significa que el cannabis puede actuar directamente sobre ellos.
El consumo habitual de cannabis se ha asociado con diversos factores, entre los que se encuentran: menor producción de esperma, disminución de la movilidad espermática, disminución de la viabilidad de los espermatozoides, y por tanto, alteraciones en la capacidad para fecundar el óvulo.
Alcohol
El consumo excesivo de alcohol altera profundamente el equilibrio hormonal masculino. Además de aumentar los niveles de estrógenos y reducir la testosterona, que es esencial para la producción de espermatozoides.
Además, el alcohol daña las células de Leydig, que son las encargadas de producir testosterona y de apoyar la espermatogénesis, proceso por el cual se forman los espermatozoides. (Bansal, 2013). Como resultado, los hombres que consumen alcohol en exceso suelen presentar una menor producción de espermatozoides y una peor calidad del semen.
El alcohol no solo afecta a nivel hormonal, sino que también afecta a los espermatozoides directamente. Esta droga disminuye la movilidad de estos gametos dificultándoles su llegada al óvulo.
Otras drogas
Sustancias como la cocaína, los opioides o el MDMA (éxtasis) también afectan al sistema reproductor masculino. Estas drogas pueden: dañar directamente los testículos, alterar las hormonas reproductivas, aumentar el estrés oxidativo y provocar daño en el ADN espermático.
Concretamente los opioides y los cannabinoides pueden inhibir la hormona liberadora de gonadotropinas, GnRh, que es la hormona estimuladora de la hipófisis, la cual libera las gonadotropinas, LH y FSH, necesarias para un correcto funcionamiento de los testículos. (Sociedad Española de Fertilidad, 2026).
Estos efectos no solo reducen la fertilidad, sino que también pueden afectar a la salud del futuro bebé. Cabe destacar que el consumo de estas sustancias está más extendido entre los hombres jóvenes en edad reproductiva. (Sansone et al., 2018).
¿A qué nos referimos realmente cuando hablamos de estrés oxidativo?
Unos de los efectos nocivos que se repite en el consumo de las drogas recreativas previamente mencionadas es el estrés oxidativo. Aunque es cierto que los niveles fisiológicos de estas especies reactivas, ROS, son necesarios para una correcta capacitación espermática, si se acumulan producen estrés oxidativo, siendo este uno de los mecanismos responsables del daño espermático. Entre los daños que se producen por el exceso de ROS se encuentran la peroxidación lipídica de la membrana plasmática, disminución de la fluidez de la cola y la fragmentación del ADN espermático. (Wang et al., 2025).
Figura 2: Efectos fisiológicos y perjudiciales de ROS en el esperma.
¿Es reversible el daño?
La buena noticia es que el cuerpo tiene una gran capacidad de recuperación. En las mujeres, el número de ovocitos está predeterminado desde el nacimiento, pero en el caso de los hombres, esto no es así. La producción de espermatozoides dura unos 74 días, por lo que los cambios positivos en el estilo de vida pueden reflejarse en el semen en unos 3–4 meses.
Dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, abandonar las drogas, mejorar la dieta y hacer ejercicio moderado tienen efectos muy beneficiosos en la salud reproductiva. Entre ellos destacan el aumento del número de espermatozoides, la mejora de la movilidad, un menor daño en el ADN y por último, el aumento en la probabilidad de lograr un embarazo.
La importancia de un estilo de vida saludable
Una dieta rica en frutas, verduras, pescado, frutos secos y otros alimentos con antioxidantes ayuda a proteger a los espermatozoides del daño oxidativo. El ejercicio regular, un buen descanso y el control del estrés también contribuyen a un mejor equilibrio hormonal.
Por eso, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud recomiendan reducir el consumo de tabaco, alcohol y drogas como una de las medidas más eficaces para proteger la fertilidad masculina y la salud reproductiva.
Nahia Estebanez y Cristina de NicolásBibliografía
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