INTRODUCCIÓN
El control del sexo de la descendencia ha sido un objetivo perseguido tanto en el campo de la reproducción animal como en la humana. En el ámbito ganadero esta técnica tiene gran relevancia debido a sus implicaciones económicas, productivas y genéticas. La posibilidad de obtener machos o hembras permite optimizar los sistemas de explotación, acelerar los programas de mejora genética, favorecer el bienestar animal y reducir el impacto ambiental asociado a la producción ganadera (Yadav et al., 2017). Debido a todo esto, el desarrollo de tecnologías reproductivas capaces de separar espermatozoides portadores de los cromosomas sexuales X e Y ha representado un gran avance, principalmente en el campo de la ganadería.
A partir de la década de 1980 se empezó a
aplicar la citometría de flujo como una herramienta para separar
espermatozoides según su cromosoma sexual. Sin embargo, para que esta
tecnología alcanzara un grado de desarrollo suficiente para su comercialización
y uso en programas de inseminación artificial (IA) en bovinos fueron necesarios
aproximadamente veinte años (Álvarez Gallardo et al., 2024). Actualmente la
citometría de flujo representa el único método científicamente válido capaz de
separar espermatozoides portadores de los cromosomas X e Y con unas tasas de
error muy bajas, especialmente en la especie bovina (Garner et al., 2013).
En el siguiente artículo se exponen los
fundamentos biológicos del sexado espermático, el desarrollo y funcionamiento
de la citometría de flujo aplicada a esta finalidad, y cuáles son los efectos
de esta técnica sobre la calidad y sobre la fertilidad del semen. Además, se
hace una revisión de las aplicaciones reproductivas actuales, las limitaciones técnicas
del procedimiento y las alternativas emergentes. En último lugar se tratan las implicaciones
éticas asociadas a la selección del sexo.
FUNDAMENTOS
BIOLÓGICOS DEL SEXADO ESPERMÁTICO
En los mamíferos, la determinación del sexo es estrictamente cromosómica y depende de cuál es el cromosoma sexual que porta el espermatozoide que fecunda al ovocito. El macho produce dos tipos de espermatozoides: aproximadamente la mitad contienen el cromosoma X (esperma X) y la otra mitad el cromosoma Y (esperma Y), mientras que el ovocito producido por la hembra siempre porta un único cromosoma X (Yadav et al., 2017). Todas las técnicas de sexado espermático se basan en la base biológica de dicha diferencia cromosómica.
El cromosoma X cuenta con una mayor cantidad de
material genético que el cromosoma Y. Esto se traduce en una diferencia
cuantificable en el contenido de ADN entre los espermatozoides X e Y. La
diferencia de material genético en el ganado bovino es aproximadamente de un
3,8-4,0 %. Este porcentaje, aun pareciendo muy bajo, es suficiente para ser detectado mediante
técnicas de citometría de flujo de alta resolución (Garner et al., 2013).
Estudios realizados en especies domésticas confirmaron diferencias similares,
con valores del 3,7 % en cerdos, 4,1 % en ovejas y 3,9 % en conejos (Álvarez
Gallardo et al., 2024).
Figura 1. Ilustración que muestra una comparación del contenido relativo de ADN de núcleos de espermatozoides de conejo teñidos con Hoechst 33342, espermatozoides vivos X e Y, y núcleos recuperados de espermatozoides clasificados como Y y como X. (a) Ejemplo ilustrativo de la diferencia del 3,0 % en el contenido de ADN entre los núcleos de espermatozoides X e Y; (b) ejemplo de la diferencia relativa en el contenido de ADN de espermatozoides vivos intactos teñidos con Hoechst 33342; (c) representación de la distribución de frecuencias del contenido de ADN a partir del reanálisis de núcleos de espermatozoides de conejo preparados a partir de una alícuota de espermatozoides vivos clasificados como Y; y (d) representación de la distribución de frecuencias del contenido de ADN a partir del reanálisis de núcleos de espermatozoides de conejo preparados a partir de una alícuota de espermatozoides vivos clasificados como X (Garner et al., 2013).
La identificación de estas diferencias en el
contenido de ADN logró superar las estrategias anteriores basadas en
características morfológicas o funcionales, que no ofrecían resultados
reproducibles ni científicamente significativos. Gracias a esto se sentaron las
bases para el desarrollo de métodos objetivos de separación espermática.
DESARROLLO
DE LA CITOMETRÍA DE FLUJO PARA EL SEXADO ESPERMÁTICO
Como ya ha sido expuesto, la citometría de flujo permitió separar espermatozoides en función de su contenido de ADN. El siguiente objetivo en el desarrollo de la tecnología de sexado espermático fue la cuantificación precisa del ADN de los espermatozoides con cromosomas X e Y en distintas especies domésticas. Este avance fue determinante para validar si este método podría tener aplicaciones en condiciones experimentales y, posteriormente, comerciales (Álvarez Gallardo et al., 2024).
Durante los primeros años, la limitación principal del uso de la citometría de flujo era la necesidad estricta de emplear métodos que comprometían la viabilidad celular tanto para la tinción como para la selección de espermatozoides. Como consecuencia de esto, uno de los objetivos principales fue lograr la selección de espermatozoides viables que pudieran utilizarse en inseminación artificial sin que se vea comprometida su capacidad fecundante (Álvarez Gallardo et al., 2024).
Se han llevado a cabo estudios orientados a
evaluar el proceso de congelación del semen sexado, posible gracias al uso del
citómetro de flujo MoFlow SX™, que permitía obtener un número suficiente de
espermatozoides para su criopreservación. Los resultados concluyeron que la
intensidad del láser utilizado durante el proceso de sexado influía
directamente en la motilidad progresiva post-descongelación. En los datos
obtenidos se observa que un láser de 100 mW afectaba menos la motilidad que uno
de 150 mW. Por otro lado, también se llegó a la conclusión de que era
determinante el tipo de diluyente empleado para preservar tanto la motilidad
como la integridad acrosómica. A pesar de que el semen sexado presentó valores
ligeramente inferiores en comparación con el semen convencional, estas
diferencias no eran suficientemente significativas como para impedir su uso en
inseminación artificial comercial (Álvarez Gallardo et al., 2024).
Estos avances marcaron un punto clave en la
consolidación de la citometría de flujo como una de las principales herramientas
aplicable en programas reproductivos bovinos.
PRINCIPIOS
TÉCNICOS DEL SEXADO ESPERMÁTICO POR CITOMETRÍA DE FLUJO
El proceso del sexado espermático comienza con la tinción del ADN nuclear utilizando un fluorocromo denominado Hoechst 33342, que es un colorante que se une de forma estequiométrica al ADN. Una vez teñidos, los espermatozoides se excitan mediante un láser ultravioleta, y la intensidad de fluorescencia emitida es proporcional a su contenido de ADN. Debido a esto, los espermatozoides portadores del cromosoma X contienen más ADN que aquellos portadores del cromosoma Y, por lo que es posible su segregación en función de esta señal fluorescente (Garner et al., 2013).
Para que la medición sea precisa, es imprescindible que los espermatozoides pasen individualmente por el haz láser y con una orientación adecuada de la cabeza. Esto se logra mediante sistemas de flujo laminar y boquillas especializadas, constituyendo uno de los principales factores limitantes del proceso desde el punto de vista técnico (Garner et al., 2013).
Una vez detectada la fluorescencia, el citómetro establece ventanas de clasificación específicas para espermatozoides X, espermatozoides Y, y una población intermedia en la que los espermatozoides no pueden ser clasificados con certeza, por lo que son descartados. Posteriormente, cada espermatozoide se encapsula en una microgota que recibe una carga eléctrica en función del tipo cromosómico detectado. Las gotas con carga son desviadas hacia los distintos colectores mediante campos electrostáticos, y se logra así la separación física de las poblaciones X e Y (Garner et al., 2013).
La tecnología de citometría de flujo para la
separación espermática presenta tasas de precisión de entre el 85 y el 95 %.
Esta cifra varía en función de la
especie, la calidad del semen y la optimización del equipo. Sin embargo, la
velocidad de clasificación es relativamente baja, del orden de 10.000 a 20.000
espermatozoides por segundo, lo que obliga a producir dosis seminales con una
concentración espermática menor a la del semen convencional. Esta disminución, unido
al posible daño que induce esta tecnología a los espermatozoides, puede
explicar en gran medida el menor rendimiento reproductivo observado (Garner et
al., 2013).
Figura 2. Citómetro de flujo para la clasificación de espermatozoides que muestra cómo los espermatozoides teñidos con Hoechst 33342 son impulsados a través del sistema de clasificación, incluyendo: (a) el vibrador de cristal piezoeléctrico (~70.000/s), que provoca que el flujo forme gotas al salir del sistema; (b) los pulsos de láser ultravioleta que iluminan a los espermatozoides a medida que fluyen por el sistema dentro del flujo; (c) los dos fotodetectores de fluorescencia que capturan las emisiones fluorescentes a 0° y 90°; (d) la señal de fluorescencia es cuantificada y clasificada como X, Y o indeterminada; (e) se aplica una carga positiva, negativa o ninguna carga a las gotas a medida que emergen del flujo; (f) al pasar las gotas cargadas entre dos placas con cargas opuestas, estas son desviadas hacia los tubos colectores X o Y según su contenido de ADN, mientras que las gotas sin espermatozoides, aquellas con membranas celulares comprometidas o aquellas que contienen espermatozoides con contenido de ADN incierto pasan directamente al contenedor de no clasificados (Garner et al., 2013).
IMPACTO
DEL SEXADO SOBRE LA CALIDAD ESPERMÁTICA
Uno de los pasos más importantes en dicha tecnología es el análisis del impacto del sexado sobre la calidad espermática. El procedimiento es una combinación de diferentes aspectos que son potencialmente dañinos, como la tinción con fluorocromos, la exposición a radiación ultravioleta, la presión hidrodinámica elevada y la aplicación de campos eléctricos. Estos factores tienen el poder de genera un daño celular acumulativo, viéndose así afectados diversos parámetros funcionales del espermatozoide.
Algunos ejemplos de daños que sufre el espermatozoide como consecuencia de esta técnica son: disminución de la motilidad, disminución de la integridad de las membranas plasmática y acrosomal, y disminución de la longevidad espermática. Sin embargo, el descenso en la fertilidad asociado al semen sexado no está relacionada con el tipo cromosómico del espermatozoide, sino con las exigencias físicas y tecnológicas inherentes al procedimiento de separación (Garner et al., 2013).
Diversos estudios han indicado que la integridad del ADN no se ve afectada por el proceso de sexado, y que tampoco se inducen cambios detectables en la metilación de genes clave como IGF2 e IGF2R. Sin embargo, se reconoce la necesidad de realizar más investigaciones para evaluar posibles efectos epigenéticos adicionales (Carvalho et al., 2014).
EFECTOS
REPRODUCTIVOS Y APLICACIONES DEL SEMEN SEXADO
En términos reproductivos, el uso de semen sexado en bovinos suele dar lugar a tasas de fertilidad entre un 10 y un 30 % inferiores a las obtenidas con semen no sexado (Garner et al., 2013). En inseminación artificial a celo detectado, las tasas de preñez con semen sexado suelen ser entre un 5 y un 35 % inferiores. Esto se debe principalmente al menor número de espermatozoides por dosis y al daño celular inducido durante el proceso de sexado (Oses et al., 2009).
La inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), que se basa en la sincronización hormonal del celo, permite inseminar a las hembras en un momento predeterminado, sin necesidad de detectar el celo de forma natural. En este contexto, el uso de dosis adecuadas y una correcta sincronización puede permitir resultados cercanos a los obtenidos en IA a celo detectado, aunque factores como la intensidad del celo continúan influyendo.
El semen sexado también se utiliza en programas
de transferencia embrionaria (TE) y fertilización in vitro (FIV) para producir
embriones de alto valor genético y de un sexo específico. En estos sistemas, la
cantidad de ovocitos fecundados y de embriones transferibles suele ser menor y
presenta una elevada variabilidad, dependiendo del toro y de la preparación del
semen. No obstante, estudios indican que las tasas de segmentación y de
formación de blastocistos no presentan diferencias significativas entre el
semen sexado y el no sexado, ni se observan diferencias en la cinética de
desarrollo embrionario (Carvalho et al., 2010).
ESTRATEGIAS
PARA OPTIMIZAR LA EFICACIA DEL SEMEN SEXADO
El semen sexado presenta una menor longevidad y
resistencia en el tracto genital femenino. Debido a esto es recomendable llevar
a cabo la inseminación artificial lo más cerca posible del momento de la
ovulación. Esta estrategia reduce el tiempo de exposición de los
espermatozoides en condiciones potencialmente adversas, asegurando así que haya
un mayor número de células viables en el momento de la fertilización (Carvalho
et al., 2014).
Por otro lado, la selección espermática
mediante gradientes de Percoll ha demostrado mejorar la motilidad espermática
tras la descongelación, aunque también incrementa la concentración de aglutinaciones
cabeza-cabeza, sin afectar la integridad del ADN ni la morfología celular
(Carvalho et al., 2010).
ALTERNATIVAS
AL SEXADO POR CITOMETRÍA DE FLUJO
La citometría de flujo continúa siendo el único método científicamente validado para el sexado de espermatozoides viables. No obstante, esta tecnología presenta limitaciones importantes, como el daño espermático, los altos costos, la complejidad técnica y las menores tasas de preñez, impulsando así la búsqueda de alternativas más eficientes, económicas y no invasivas (Yadav et al., 2017).
Las diferencias genómicas entre espermatozoides X e Y sugieren la existencia de diferencias proteicas en su superficie, lo que ha motivado el desarrollo de estrategias basadas en proteínas específicas del sexo. Aunque el antígeno H‑Y no ha demostrado ser un marcador fiable, la identificación de proteínas específicas del sexo (SSP) continúa siendo una línea de investigación relevante. Estudios de proteómica han identificado proteínas diferencialmente expresadas entre espermatozoides X e Y. Entre estas destaca SACA1, considerada un candidato prometedor para la separación espermática basada en anticuerpos (Bai et al., 2025; Yadav et al., 2017).
Los métodos inmunológicos han mostrado resultados alentadores. En porcino, el uso de anticuerpos monoclonales específicos para espermatozoides Y permitió una separación eficiente mediante MACS (Magnetic‑Activated Cell Sorting), logrando una alta afinidad y especificidad por las células Y y manteniendo una calidad seminal adecuada (Chot et al., 2026). La proteómica espermática ha reforzado este enfoque al identificar marcadores adicionales como CLRN3 y SCAMP1, que podrían emplearse para inmunoselección (Bai et al., 2025).
Otra alternativa emergente son los aptámeros, oligonucleótidos sintéticos capaces de unirse con alta especificidad a proteínas de la superficie espermática. Estudios recientes demuestran que los aptámeros pueden diferenciar entre espermatozoides X e Y sin inducir daño celular, lo que los convierte en una opción económica, rápida y no invasiva para el sexado espermático (Singh et al., 2025).
Además, se han explorado métodos bioquímicos basados en diferencias funcionales entre espermatozoides X e Y. En búfalo, la activación diferencial de los receptores TLR7/8 mediante el agonista R848 permitió separar espermatozoides en función de su motilidad, afectando también la proporción de embriones macho y hembra obtenidos tras la fecundación (Meel et al., 2025).
Estos avances confirman que existen diferencias
reales y aprovechables entre espermatozoides X e Y a nivel proteico y
funcional, lo que respalda el desarrollo de métodos inmunológicos, proteómicos,
bioquímicos y basados en aptámeros como alternativas prometedoras a la
citometría de flujo (Yadav et al., 2017; Bai et al., 2025; Choi et al., 2026;
Singh et al., 2025; Meel et al., 2025).
CONSIDERACIONES
ÉTICAS SOBRE LA SELECCIÓN DEL SEXO
En el ámbito de la reproducción humana, la selección espermática con fines de control del sexo no se utiliza de forma rutinaria, debido a las controversias éticas, sociales y legales que genera. A diferencia de lo que ocurre en reproducción animal, donde la separación de espermatozoides X e Y tiene aplicaciones consolidadas, en humanos la selección del sexo solo se permite en determinados países y exclusivamente por razones médicas, principalmente para evitar enfermedades graves ligadas a los cromosomas sexuales (Eftekhaari et al., 2015).
En estos casos, la selección no se realiza a partir de espermatozoides, sino mediante el análisis genético de embriones obtenidos por fecundación in vitro. Técnicas como el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) permiten identificar el sexo del embrión antes de su transferencia, sin basarse en la carga cromosómica de los espermatozoides utilizados (“Preconception gender selection for nonmedical reasons,” 2004).
No obstante, algunos países permiten la
selección del sexo sin necesidad de justificar una causa médica, lo que ha
generado un debate ético significativo sobre el uso no terapéutico de estas
tecnologías y sus posibles consecuencias sociales, como el desequilibrio en la
proporción de sexos o la discriminación de género (Eftekhaari et al., 2015).
CONCLUSIONES
La citometría de flujo ha consolidado su posición como el único método científicamente validado para el sexado de espermatozoides viables, permitiendo el control del sexo de la descendencia en bovinos con un alto grado de precisión. Esta herramienta presenta ciertas limitaciones técnicas, además de un potencial impacto negativo sobre ciertos parámetros de calidad espermática. Sin embargo, el semen sexado constituye una herramienta viable en programas reproductivos avanzados, siempre que se optimicen las condiciones de manejo y aplicación.
El desarrollo de alternativas basadas en
métodos inmunológicos y proteómicos, junto con una reflexión ética continua,
será clave para el futuro de las tecnologías de sexado espermático y su
aplicación responsable tanto en el ámbito animal como humano.
BIBLIOGRAFÍA
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Bien explicado y citado. Podríais dar una vuelta al texto para pulir alguna cosa. Por ejemplo, no se entiende qué queréis decir con "técnicas invasivas" (creo que no es muy apropiado).
ResponderEliminarEn el tercer apartado decís "En 1999 se llevó a cabo un estudio..." pero no lo citáis (aunque Álvarez Gallardo se refiera a éste, hay que indicar a la lectora el trabajo primario, no poner en sus manos la búsqueda). No obstante, tal vez podríais considerar trabajos posteriores que han incidido más en la presión u otras condiciones que en el láser (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17491146/, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11774379/). Tal vez en ese trabajo de 1999 (que no he localizado).
Como he indicado en otros trabajos, intentad que los dibujos sean de buena calidad. No hay mucho problema, pero por si podéis localizar alguno mejor (por ejemplo, si vais a https://link.springer.com/protocol/10.1007/978-1-62703-038-0_26/figures/2, aunque no sé si en la Universidad tenéis acceso).
Sobre "ESTRATEGIAS PARA OPTIMIZAR LA EFICACIA DEL SEMEN SEXADO", ¿el gradiente de Percoll se usa antes o después del sexaje o la congelación? Deberíais especificarlo (y no sé si ahora se utilizaría Percoll, hubo problemas y ahora hay gradientes diseñados para ART).
Creo que la estructura está bastante bien y tocáis todos los temas. En la parte ética, deberíais explicar mejor el contexto de "la mayoría de los países occidentales la selección del sexo por motivos médicos está permitida" y, si mencionáis el DGP, tendríais que explicarlo brevemente. Además, todo el artículo trata sobre sexado espermático, pero aquí se habla de la selección de embriones, descoloca al lector.
Adicionalmente, hay varias referencias muy recientes, y otras clásicas, sobre el tema que podrían ser interesantes, por si os da tiempo a echar un vistazo y tal vez añadir algo sobre ellas (parece que hay mucho interés en los últimos años por los métodos inmunológicos); en general, tenéis la bibliografía algo limitada y anticuada y os basáis fundamentalmente en un solo capítulo de libro:
1: Chot O, Thongkham M, Satsook A, Paitoon P, Arjin C, Mekchay S, Sathanawongs
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2: Carvalho PD, Santos VG, Maia E, Westberry S, Gonzalez-Marin C, Deeb N, Moreno
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Angus bulls. Theriogenology. 2026 Jan 1;249:117683. doi:
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3: Singh SK, Kumar R, Vats P, Gangwar DK, Mathur M, Rani R, Kaushik JK, Mohanty
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in livestock breeding. Int J Biol Macromol. 2025 Nov;329(Pt 2):147816. doi:
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4: Meel M, Gaur M, Punetha M, Dahiya P, Mangal M, Bala R, Ghanghas P, Bansal K,
Kumar D, Sharma RK, Datta TK, Kumar P. Use of R848, a TLR 7/8 agonist to
separate X and Y spermatozoa in buffalo: effects on cleavage rates, blastocyst
production, and the ratio of male to female embryos. Theriogenology. 2025
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5: Chen H, Rushdi HE, Loor JJ, Teng Z, Liu S. Progress of sex control techniques
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6: Bai L, Zhao Y, Zhou Y, Song Y, Xiao H, Zhao G, Wang Z, Li X. Advances in
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specific proteins. Front Vet Sci. 2025 Mar 12;12:1523491. doi:
10.3389/fvets.2025.1523491. PMID: 40144522; PMCID: PMC11936898.
Una cosa menor pero que he comentado a otra gente. Si podéis, cambiad el tipo de letra de ambos trabajos a sans serif (Aptos, Arial) y algo mayor, para que sea más legible.
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