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13 de enero de 2026

CUANDO EL ESTRÉS OXIDATIVO PONE EN RIESGO LA FERTILIDAD MASCULINA


  1. Claves para entender la fertilidad masculina

Infertilidad en parejas, ¿depende de los espermatozoides?

Aproximadamente la mitad de los casos de infertilidad en parejas se debe al factor masculino, más concretamente a la calidad espermática. La calidad espermática nos indica cómo y en qué estado se encuentran los espermatozoides a través de estudiar la concentración, la movilidad, la morfología y la integridad del ADN espermático (que hace referencia a si hay daños y rupturas en el material genético de los espermatozoides). (Sancho-Velasco & Esbert, 2019) En numerosas ocasiones, la calidad espermática no es la deseada debido a un fenómeno llamado estrés oxidativo.

¿Qué es el estrés oxidativo?

El estrés oxidativo es como una especie de “desgaste” que sufren las células. Ocurre cuando se generan demasiadas sustancias dañinas y el cuerpo no puede eliminarlas a tiempo. En pequeñas cantidades no son un problema, de hecho son hasta necesarias, pero si se acumulan, crearían un desequilibrio y dañarían las células. Los espermatozoides son células que cuando se ven afectadas por este estrés oxidativo, se vuelven más frágiles y funcionan peor, lo que puede dificultar la fecundación, pudiendo provocar incluso infertilidad. (Agarwal et al., 2014)

¿La dieta influye?

Muchos estudios demuestran que una alimentación saludable, rica en antioxidantes naturales presentes en frutas, verduras, vitaminas y minerales, puede ayudar al organismo a defenderse del estrés oxidativo. Los antioxidantes actúan como un “escudo” que protege a las células del daño. Esto es especialmente importante hoy en día, ya que factores como la contaminación, el tabaco, el estrés o una mala alimentación favorecen la aparición de estas sustancias dañinas. En el caso de los espermatozoides, una buena alimentación contribuye a mejorar su calidad.(Kesari & Roychoudhury, 2022)

El objetivo de este blog de carácter divulgativo es explicar cómo el estrés oxidativo afecta a los espermatozoides, mostrar cómo una dieta rica en antioxidantes puede ayudar a protegerlos y describir, de forma general, cómo se evalúa este daño en la práctica clínica.


  1. Especies reactivas de oxígeno (ROS)

Las especies reactivas de oxígeno, o ROS, son sustancias que se generan de forma natural en el cuerpo cuando las células obtienen energía a través del oxígeno. En pequeñas cantidades no son malas; de hecho, son necesarias para que los espermatozoides maduren correctamente y puedan moverse y unirse al óvulo.  (Du Plessis et al, 2025).

El problema aparece cuando se producen en exceso. En ese caso, estas sustancias pueden comportarse como agentes dañinos que atacan a las células, provocando lo que se conoce como estrés oxidativo. Cuando esto ocurre en el semen, los espermatozoides pueden verse perjudicados.

Los propios espermatozoides son una de las principales fuentes de estas sustancias, especialmente cuando no funcionan bien o están debilitados. También pueden producirse en mayor cantidad cuando hay infecciones o inflamación. Además, factores externos como la contaminación, el tabaco, el consumo de tóxicos, el estrés o un estilo de vida poco saludable aumentan claramente la producción de ROS. (Agarwal et al., 2014)

El exceso de estas sustancias puede dañar distintas partes del espermatozoide. Por ejemplo, puede afectar a su “membrana”, haciéndolo menos flexible y dificultando su movimiento. También puede dañar su material genético (el ADN), lo que puede reducir las probabilidades de fecundación y afectar al desarrollo del embarazo. Además, puede reducir la energía del espermatozoide, haciendo que funcione peor. (Aitken & Baker, 2006).

Para protegerse, el organismo cuenta con sistemas antioxidantes que actúan como un mecanismo de defensa, neutralizando estas sustancias dañinas. Sin embargo, este equilibrio es muy delicado: una pequeña cantidad de ROS es necesaria para que los espermatozoides funcionen bien, pero cuando hay demasiadas, aparecen los problemas. Por eso, mantener controlado el estrés oxidativo es fundamental para conservar una buena calidad espermática.. (Cheng, 2008).


Figura 1: Causas y efectos del aumento de ROS. (Elaboración propia)


  1. Cómo afecta el estrés oxidativo a los espermatozoides 

Los espermatozoides humanos son un tipo de células especialmente sensibles al daño oxidativo debido a varias características propias, como son una membrana que contiene una gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados oxidables, una capacidad antioxidante muy limitada y unos escasos mecanismos para reparar las moléculas de ADN que llevan en su interior. ¿Qué ocurre entonces cuando las ROS superan la capacidad antioxidante del semen? Pues que aparece un desequilibrio que afecta directamente a la calidad del esperma.

¿Qué efectos son los que pueden aparecer primero?

Uno de los primeros efectos del estrés oxidativo es la reducción del número de espermatozoides en el eyaculado, una observación que se explica porque el exceso de las ROS favorece la apoptosis, es decir, favorece un mecanismo llamado de muerte celular programada que limita la supervivencia de los espermatozoides. Además, la movilidad espermática, uno de los parámetros más importantes de un análisis de semen básico, también se ve afectada. Esto se debe a que las mitocondrias, los orgánulos celulares encargados de producir la energía necesaria para que el espermatozoide se mueva, son especialmente sensibles al daño oxidativo que las ROS pueden ocasionar. Por lo tanto,  si la mitocondria falla, ¿cómo va a desplazarse el espermatozoide?

¿Qué otros efectos pueden aparecer?  

La estructura del espermatozoide también puede alterarse y sus regiones más vulnerables al daño oxidativo son la pieza intermedia, lugar donde se concentran las mitocondrias productoras de energía, y la membrana acrosómica, una estructura que resulta esencial para que el espermatozoide pueda reconocer y penetrar el óvulo durante la fertilización. Y si estas estructuras se alteran, ¿cómo va a completar correctamente la fecundación? Lo que se ha visto es que cambios en estas estructuras pueden limitar la función reproductiva, incluso en aquellos casos en los que el espermatozoide haya conseguido llegar hasta el óvulo.

Más allá de estos parámetros clásicos, el estrés oxidativo también tiene un impacto directo sobre la integridad del ADN del espermatozoide. Algunas de las especies ROS, como son el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) o el radical hidroxilo, pueden provocar roturas de una o de las dos hebras que conforman cada una de las moléculas de ADN (Wang et al, 2025). Además, pueden oxidar bases nitrogenadas, esas “letras químicas” que se encuentran formando parte del ADN y que permiten que las dos hebras se mantengan unidas de manera estable. Pero ¿por qué es esto tan relevante? Porque no todas las bases son igual de resistentes, de los cuatro tipos que existen, la guanina es la más susceptible al daño por ROS y, cuando se oxida, puede transformarse en 8-oxo-dG, un compuesto considerado un marcador típico de daño oxidativo en células (Guz et al, 2013). Estos cambios estructurales afectan a la intensidad con la que la estructura del ADN se compacta y protege. Y, como hemos visto, esto se traduce en un aumento de la fragmentación del ADN, un parámetro que se ha relacionado con fallos de fecundación, menor tasa de implantación de embriones en el útero, abortos tempranos y peores resultados en técnicas de reproducción asistida.

En esta línea, diversos estudios han demostrado que los hombres con infertilidad sin causa identificable presentan niveles más altos de ROS que los varones fértiles (Agarwal et al, 2014). Asimismo, condiciones médicas como el varicocele, una dilatación de las venas que rodean el testículo, también incrementan el nivel de especies ROS, lo que se traduce en peores tasas de fecundación en estos pacientes (Pasqualotto et al, 2000). 

A pesar de todo esto, ¿significa esto que las ROS son siempre perjudiciales? 

En realidad no. Esto es porque en cantidades controladas, cumplen funciones esenciales en el espermatozoide (Du Plessis et al, 2025) como, por ejemplo, participar en la activación  del espermatozoide para poder fecundar al ovocito, en el fençomeno de “hiperactivación” que le permite tener mayor movilidad y la reacción acrosómica necesaria para penetrar en el ovocito (Sanocka et al, 2024). Incluso se ha visto que estas especies ROS contribuyen a que la membrana que rodea el espermatozoide sea lo suficientemente flexible como para poder interactuar con la zona pelúcida del óvulo (Sanocka et al, 2024), es decir, de interactuar con aquello que rodea y, por tanto, protege al ovocito. 

Por lo tanto, se puede deducir que el problema no es la presencia de estas especies ROS, sino el desequilibrio entre ellas y los antioxidantes del espermatozoide (Du Plessis et al, 2015). Por ello, cuando las ROS superan esa capacidad defensiva, aparece el estrés oxidativo descrito como patológico relacionado con la infertilidad masculina.


  1. La dieta como salvación para la fertilidad masculina


El estrés, la obesidad, el tabaco o el alcohol son algunos de los factores que producen estrés oxidativo en nuestras células y es lo que provoca muchos casos de fertilidad masculina. Actualmente estamos rodeados de malos hábitos y contaminantes externos que perjudican nuestra salud directa e indirectamente (Ferramosca et al., 2022).

¿Y cómo se relaciona todo esto con la fertilidad masculina? El estrés oxidativo desempeña un papel central en la infertilidad masculina idiopática. Podemos retrasarlo, mitigarlo o evitarlo con una dieta sana y rica en antioxidantes. 

Pero, ¿qué antioxidantes son realmente importantes en este proceso?

En primer lugar, la vitamina C está presente en cítricos como la naranja, frutas como el kiwi o vegetales como el pimiento o el brócoli, y ayuda a proteger el ADN del espermatozoide, mejorando su motilidad (Shams et al., 2024). Por otro lado, la vitamina E, presente en frutos secos, semillas y grasas saludables como el aguacate o el aceite de oliva, protege las membranas de los espermatozoides (Lofti et al., 2021).

Por su parte, el zinc se encuentra en carnes rojas, marisco o legumbres y reduce la fragmentación del ADN espermático y las formas anormales de espermatozoides (Akbari et al., 2023). A su vez, el selenio, presente en huevos, pescado o nueces de Brasil, participa en la formación correcta de los espermatozoides (Yuan et al., 2024).

Por último, se puede destacar también la coenzima Q10, presente en espinacas, carnes rojas o pescado azul, que mejora las tasas de embarazo reduciendo el estrés oxidativo (Lucignani et al., 2022). Y, por su parte, la L‑carnitina, sobre todo presente en carnes rojas, es importante para la mejoría de los parámetros seminales y reduce los niveles de radicales libres ROS (Mateus et al., 2023).

Pero ¿cómo actúan exactamente estos antioxidantes dentro del organismo?  Los antioxidantes presentes en la dieta actúan en tres niveles diferentes para combatir el efecto nocivo de los radicales libres:

  1. Prevención, mediada por proteínas que se unen a metales para proteger los lípidos de las membranas de los espermatozoides y evitar la fragmentación del ADN.

  2. Neutralización, mediante agentes antioxidantes que contrarrestan el efecto de las especies reactivas de oxígeno. Pueden ser enzimáticos o no enzimáticos (los que ingerimos con la dieta).

  3. Reparación, cuando el daño ya ha ocurrido. Se activan mecanismos de reparación del ADN y de purificación de cuerpos celulares dañados.

Entonces, ¿son siempre eficaces los antioxidantes?  


Numerosos estudios y ensayos clínicos respaldan la ingesta de antioxidantes como tratamiento para mejorar la fertilidad masculina. En concreto, la L‑carnitina, la coenzima Q10 o el omega‑3 han demostrado tener un gran impacto en los parámetros de calidad seminal, mejorando la motilidad, el porcentaje de formas normales y reduciendo la fragmentación de ADN. Sin embargo, todos los estudios concuerdan en que es necesario un estudio más profundo y exhaustivo para conocer los mecanismos intrínsecos de actuación de los antioxidantes y la combinación y dosis apropiadas para la reducción de las especies reactivas de oxígeno.


  1. ¿Por qué resulta esencial medir la oxidación en espermatozoides humanos? 

Como hemos visto, el estrés oxidativo se ha convertido en un factor clave para entender la calidad de los espermatozoides, ya que influye no solo en su movilidad, sino también en la integridad del ADN que contienen y en la capacidad que presentan para fecundar al óvulo.

Por este motivo, en los últimos años se han ido desarrollando diferentes herramientas comerciales que permiten medir de forma objetiva el nivel de oxidación que hay en las muestras seminales. Se trata de kits que no sirven para seleccionar espermatozoides “sin oxidar”, sino para evaluar su estado oxidativo y funcionar como un método que complementa el análisis seminal tradicional, proporcionando información funcional adicional que puede ser muy útil en el diagnóstico de infertilidad masculina.

Pero ¿qué tipos de sistemas de medición existen hoy en día?

En la actualidad, las metodologías disponibles se agrupan en tres grandes categorías según el principio de funcionamiento de cada una de ellas. Además, cada categoría ofrece ventajas distintas en cuanto a sensibilidad, facilidad de uso y aplicabilidad clínica frente a las demás (Tabla 1).

5.1. Kits basados en ORP (Oxidation-Reduction Potential)

La primera gran categoría se centra en los kits basados en el potencial de oxidación‑reducción (ORP). Pero ¿en qué consiste exactamente el ORP? ¿Qué es lo que mide? El ORP es un parámetro que refleja el equilibrio global entre oxidantes y antioxidantes presentes en una muestra; dicho de otra manera, indica si el ambiente del semen está más “inclinado” hacia la oxidación o hacia la capacidad antioxidante. Y es precisamente este equilibrio lo que miden los kits de esta primera categoría, ya que permite evaluar de forma directa la capacidad del semen para neutralizar el exceso de ROS.

Estos métodos se basan, por tanto, en cuantificar ese balance entre oxidantes y antioxidantes. Como se ha mencionado, este equilibrio es fundamental porque refleja la capacidad de la muestra para neutralizar el exceso de ROS. El sistema más utilizado se denomina MiOXSYS, un dispositivo que ha ganado popularidad en clínicas de reproducción asistida por su rapidez y facilidad de uso (Agarwal et al., 2026). MiOXSYS proporciona dos parámetros complementarios:

  • Por un lado, el sORP (ORP estático), que representa ese balance global entre oxidantes y reductores en el momento de la medición.

  • Por otro, el cORP (capacidad antioxidante), que mide la “reserva antioxidante” disponible tras aplicar una corriente eléctrica que agota los antioxidantes presentes en la muestra; es decir, evalúa la capacidad defensiva del semen frente a la oxidación patológica (Agarwal et al., 2026).

El procedimiento es sencillo, se analizan unos 30 microlitros de plasma seminal, se realizan tres mediciones para obtener un valor fiable y, finalmente, los resultados se normalizan según la concentración espermática. Esto evita que diferencias en el número de espermatozoides distorsionen la interpretación del ORP (Agarwal et al., 2016).

La principal ventaja de este tipo de kits es que ofrecen una visión global del estado redox de la muestra y pueden integrarse fácilmente en las tareas diarias de los laboratorios, incluso en aquellos que no disponen de equipamiento muy avanzado.

5.2. Ensayos basados en sondas fluorescentes

Antes de introducir la segunda metodología, ¿qué es exactamente una sonda fluorescente y cómo funciona? Una sonda fluorescente no es más que una molécula capaz de reaccionar con determinadas especies reactivas de oxígeno y emitir luz cuando esto ocurre; dicho de otra manera, actúa como un pequeño “sensor” que se ilumina más o menos en función del nivel de oxidación presente. Y es precisamente este principio el que define la segunda categoría de métodos, el que emplea estas sondas fluorescentes para evaluar el estrés oxidativo en espermatozoides.

Por lo tanto, el principio básico de este tipo de ensayos es la interacción de las sondas con las especies ROS y, en consecuencia, un aumento de la fluorescencia que será proporcional al nivel de oxidación. Gracias a ello, se permite obtener un análisis rápido, sensible y relativamente específico del tipo de ROS presente, aunque solo en aquellos casos en los que el laboratorio disponga del equipamiento necesario, como un citómetro de flujo o un microscopio de fluorescencia. Entre las sondas más utilizadas destacan:

• DCFH‑DA (2’,7’-diclorodihidrofluoresceína diacetato)

Es una sonda lipofílica que puede atravesar la membrana del espermatozoide y, una vez dentro, unas moléculas llamadas esterasas la convierten en DCFH, un compuesto que no emite fluorescencia. La fluorescencia aparece cuando las ROS presentes en el interior de la célula oxidan ese DCFH y generan DCF, que sí es fluorescente (Benedetti et al., 2022).

• DHE (dihidroetidio)

Esta sonda se utiliza específicamente para detectar el anión superóxido. Cuando este oxida la sonda, se forma etidio, un compuesto que emite fluorescencia roja (Fernandes et al., 2017).

• CellROX

Se trata de una sonda más moderna, con alta sensibilidad y estabilidad, que se ha incorporado recientemente a los análisis de estrés oxidativo en reproducción asistida. Puede aplicarse tanto al semen completo como a espermatozoides previamente aislados. Tras la incubación, permite obtener información detallada sobre el nivel de oxidación y su localización dentro del espermatozoide. Esto es especialmente útil para diferenciar daño en membrana, mitocondria o núcleo.

La principal ventaja de estas sondas es que permiten una evaluación rápida y precisa, aunque requieren equipamiento especializado que no siempre está disponible en todos los laboratorios.

5.3. Test rápidos aplicables en clínicas de reproducción asistida

¿Qué pasa si la clínica de reproducción asistida no dispone de ese equipamiento tan especializado? En estos casos, la alternativa son los llamados test “rápidos” que han sido diseñados precisamente para evaluar el estrés oxidativo de forma más sencilla, estandarizada y sin necesidad de aparatos complejos. Es decir, se trata de una innovadora metodología pensada para ofrecer una medición funcional incluso en aquellos laboratorios que no cuentan con citómetros o microscopios fluorescentes, y por eso se integran tan fácilmente en las tareas cotidianas de las clínicas de reproducción asistida.

El test más conocido es OxiSperm (Halotech DNA), una técnica basada en la detección de un cambio de color mediante el reactivo Nitro Blue Tetrazolium (NBT). Su funcionamiento resulta bastante intuitivo pues una vez el semen se mezcla con un reactivo amarillo, si la muestra contiene aniones superóxido, se reduce el NBT. Finalmente, aparece como resultado una coloración púrpura cuya intensidad aumenta cuanto mayor es la oxidación (Iommielo et al., 2015).

Como conclusión, este tipo de test permite obtener una estimación rápida del estrés oxidativo sin necesidad de equipamiento especializado, lo que lo convierte en una herramienta muy útil para clínicas que buscan una evaluación funcional que complemente al análisis seminal típico.


Técnica / kit

¿Qué mide?

Tiempo de análisis

Ventajas

Limitaciones

MioXSYS (ORP)

Equilibrio global oxidantes / antioxidantes

2-5 min 

Muy rápido, estandarizado, cuantitativo

Requiere equipo específico, no discrimina tipos de ROS

DCFH-DA

ROS globales

30-60 min 

Sensible, cuantificable

No específica, requiere equipamiento especializado (citómetro, microscopio de fluorescencia)

DHE

Anión superóxido intracelular

30-60 min 

Específica 

Requiere equipamiento especializado (citómetro, microscopio de fluorescencia)

OxiSperm

Actividad pro-oxidante en semen (superóxido extracelular)

45-60 min

No requiere equipamiento especializado, permite lectura visual 

Menos sensible que fluorescencia, depende del técnico 


Tabla 1. Descripción comparativa de algunos de los métodos comerciales más utilizados en reproducción asistida para la evaluación del estrés oxidativo en semen. En la tabla se recogen las diferencias en especificidad, requerimientos técnicos y aplicabilidad clínica. 


  1. ¿Qué nos dicen realmente los estudios sobre el estrés oxidativo y la fertilidad masculina?

Los estudios científicos coinciden en que el estrés oxidativo juega un papel importante en la infertilidad masculina, ya que puede afectar tanto a la cantidad y calidad de los espermatozoides como a su material genético. Sin embargo, cuando uno se fija en los estudios con un poco más de detalle se observa que los resultados no siempre son fáciles de aplicar en la práctica clínica diaria. Esto se debe a que el daño causado por el estrés oxidativo no es igual en todos los hombres, sino que varía mucho según la persona y su situación particular.


En cuanto a la alimentación rica en antioxidantes, muchos trabajos muestran efectos positivos sobre algunos aspectos del semen, como la movilidad o la calidad del ADN de los espermatozoides. Aun así, estas mejoras no siempre se traducen en un mayor número de embarazos o nacimientos, lo que indica que los antioxidantes no son una solución milagrosa. Es decir, mejoran algunos parámetros del semen, pero eso no siempre se traduce en un embarazo. Su utilidad parece ser mayor en hombres con niveles elevados de estrés oxidativo, pero no en todos los casos. Además, la respuesta a este tipo de suplementos depende de factores como la salud general, la presencia de enfermedades o el nivel de estrés oxidativo de cada persona. 


Otro punto que complica las cosas es que muchos estudios tienen limitaciones importantes, como un número reducido de participantes, tratamientos muy distintos entre sí o seguimientos demasiado cortos. Esto dificulta comparar resultados y sacar conclusiones firmes, y pone de manifiesto la necesidad de realizar estudios más amplios y mejor diseñados.


Por otro lado, existen pruebas específicas que permiten medir el estrés oxidativo en el semen y que aportan información que no se obtiene con un análisis seminal convencional. Estas pruebas no ‘curan’ nada por sí mismas, pero ayudan a saber qué pacientes podrían beneficiarse realmente de un tratamiento antioxidante. No obstante, todavía presentan algunas limitaciones técnicas que dificultan su uso generalizado.


De cara al futuro, la combinación de estas pruebas con técnicas más avanzadas permitirá entender mejor el estado real del espermatozoide y adaptar los tratamientos a cada paciente. En este sentido, la dieta antioxidante puede ser una ayuda valiosa, siempre que forme parte de un enfoque global y personalizado, ya que los antioxidantes solo resultan realmente útiles cuando se emplean en el contexto adecuado y adaptados a cada paciente.


  1. Perspectiva final sobre el impacto del estrés oxidativo en la fertilidad masculina

El estrés oxidativo es uno de los factores más importantes que contribuyen al deterioro de la calidad del esperma, ya que puede afectar tanto al funcionamiento del espermatozoide como a su ADN. Debido a su especial sensibilidad, los espermatozoides pueden dañarse con facilidad por factores externos como el tabaco, la contaminación, el estrés o una alimentación poco equilibrada.

La evidencia científica sugiere que una dieta rica en antioxidantes puede ayudar al organismo a defenderse de este daño y mejorar algunos parámetros básicos del semen. Aunque los resultados no son iguales en todos los estudios, los antioxidantes parecen ser especialmente útiles como terapia complementaria en hombres con problemas de fertilidad asociados a un aumento del estrés oxidativo.

Las nuevas herramientas diagnósticas que permiten evaluar el estado oxidativo del semen representan un avance importante, ya que ayudan a identificar mejor a los pacientes que pueden beneficiarse de este tipo de estrategias nutricionales antioxidantes.

En conjunto, la mejora de la fertilidad masculina requiere un enfoque global que combine hábitos de vida saludables, una evaluación adecuada del estado del esperma y estrategias nutricionales personalizadas. Solo a través de esta visión integral es posible optimizar la salud reproductiva masculina y mejorar los resultados clínicos.


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